

Estas vacaciones de Semana Santa regresé a Canadá, al lugar que por un tiempo también sentí como hogar. Y entre la emoción de volver, me di cuenta de que lo que más bienestar me dio no fue solo el viaje, sino mantener mis hábitos y dar estructura a mis días.
Organizar los días no significa que todo tenga que ser perfecto. Significa tener una idea de cómo se verá el día: si se va a comer fuera, en casa o si habrá que improvisar. Tener esa pequeña estructura ayuda mucho más de lo que imaginamos.
Por ejemplo, mis frutas no me pueden faltar. Es muy fácil tener una manzana, mandarinas o plátanos listos para comer, sin necesidad de estar picando o preparando demasiado. Otra colación muy práctica es llevar nueces o almendras; y eso no significa terminarse el paquete entero, sino cuidar la porción.
El desayuno también ha sido parte importante de mi rutina. Saber que desayunaré en casa a mi horario habitual, alrededor de las 8:00 am, me ayuda a mantener mi rutina: preparar mis alimentos, agregar verduras y procurar que sea equilibrado.
También hubo espacio para disfrutar algún postre. Y algo que siempre les comparto a mis pacientes y que yo misma practico, es que el postre no tiene por qué descartarse. Lo importante es elegir de forma inteligente: preguntarte realmente qué se te antoja, qué quieres probar y escuchar a tu cuerpo. Los postres están para disfrutarse, no para comerse por obligación. No siempre es necesario terminarlo; puede compartirse, comer hasta sentirte satisfecha o incluso pedirlo para llevar.
Además, he intentado mantener algunas de nuestras tradiciones de Semana Santa, como el viernes evitar la carne y elegir otras opciones como pescado, verduras o platillos más ligeros. Más que una regla estricta, para mí también es una forma de mantenerme conectada con mis costumbres, incluso estando lejos.
Uno de los momentos que más me emocionó fue ir a una tienda latina. Ver nopales, tortillas y queso Oaxaca fue como encontrar un pedacito de casa. Con eso pude preparar al día siguiente un desayuno de huevo con nopales, champiñones, jitomate, unas quesadillas y fruta.
Viajar no significa dejar de cuidarnos; significa aprender a adaptar nuestros hábitos y tradiciones al lugar donde estamos.
Para asesoría personalizada puedes escribirme en redes sociales: @karenutri o visitar 🌐 www.karenutri.com.