Vacaciones, movimiento y vida real

Hace algunos años, viajar con mi bicicleta significaba entrenamiento, métricas, kilómetros, rendimiento y competencia. Hoy sigue siendo importante para mí mantenerme activa, pero desde un lugar muy distinto: desde el gusto de moverme, explorar y sentirme bien.

Esta semana volví a viajar y sí… la bici también vino conmigo. Y mientras veía la maleta enorme de la bici en el aeropuerto, pensaba en algo que veo mucho: a veces creemos que para cuidarnos todo tiene que hacerse perfecto. Entrenar diario, comer “limpio, orgánico, natural”, seguir exactamente la rutina o no “fallar”. Pero la vida real no funciona así.

A veces mantenerse activo en vacaciones o durante un viaje simplemente significa caminar más, conocer lugares nuevos, subir escaleras, cargar maletas, salir a rodar un rato o intentar respetar nuestros horarios de comida lo mejor posible. Mover el cuerpo no siempre tiene que verse como un entrenamiento intenso. También puede verse como una forma de disfrutar la vida.

Algo que me gusta mucho de las recomendaciones actuales de actividad física es que cada vez se habla más de eso: cualquier movimiento cuenta. No solamente el ejercicio estructurado o el deporte de alto rendimiento, también las actividades cotidianas y reducir el tiempo que pasamos sentados.

Creo que necesitamos escuchar más ese mensaje. Porque muchas personas dejan de moverse por pensar que “si no puedo hacer una hora completa, mejor nada”. O sienten culpa en vacaciones porque no entrenaron igual que en casa. Pero mantener hábitos saludables no debería sentirse como castigo. A veces cuidarnos también se ve así: movernos un poco, descansar mejor, comer lo mejor posible dentro de lo realista… y disfrutar el proceso.

 

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