
POR: LAURA ZEPEDA
Encontrar la fortaleza para seguir adelante no siempre resulta sencillo, el proverbio africano “SI LAS RAICES SON PROFUNDAS, UN ARBOL NO TIENE POR QUE TENER VIENTO”.
Es un mensaje sencillo para recordar que la verdadera fuerza nace de aquello que cultivamos en nuestro interior, incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
Hablando desde la psicología está estrechamente relacionado con la resilencia, definida como la capacidad de superar el dolor, la decepción y las circunstancias difíciles sin permitir que destruyan el espíritu.
No significa evitar el sufrimiento ni permanecer siempre fuerte, sino aprender a recuperarse después de una perdida un fracaso, una enfermedad o cualquier otro tipo de perdida.
El árbol representa a la persona y las raíces simbolizan todo aquello que le proporciona estabilidad: sus valores, sus experiencias, su capacidad de adaptación y su fortaleza emocional.
Cuando esas raíces son sólidas, las dificultades pueden hacer que el árbol se mueva, pero difícilmente conseguirán derribarlo.
Sin embargo aceptar que equivocarse forma parte del crecimiento ayuda a desarrollar una regulación emocional más saludable y favorece relaciones personales profesionales más equilibradas.
La enseñanza de este proverbio africano puede trasladarse fácilmente al día a día mediante pequeños hábitos que favorecen la resilencia y permiten afrontar las dificultades con mayor equilibrio.
Una de las más importantes es cuidar las relaciones personales y mantener los vínculos sólidos con familiares.
“NO HAY MAYOR FELICIDAD PARA UNA PERSONA QUE ACERCARSE A UNA PUERTA AL FINAL DEL DÍA,SABIENDO QUE ALGUIEN AL OTRO LADO DE ESA PUERTA ESTÁ ESPERANDO EL SONIDO DE SUS PASOS” (LAZETI)