LA PASARELA

La crisis de transparencia (1era parte)

El 13 de septiembre de 2021 empezó a funcionar una nueva Plataforma Nacional de Transparencia INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales).

De este modo llegó la versión SISAI 2.0.

Todo excelente hasta ahí.

Lo malo fue que quienes hicieron o hicimos solicitudes de información antes del cambio, al recibir las respuestas ya no se pudieron interponer recursos de revisión (RR) al deshabilitarlo de la plataforma Infomex.

Ese no es problema de INAI, sino del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública de Puebla (Itaipue), quienes ni siquiera informaron a los solicitantes, mucho menos pusieron facilidades para tener que interponer los RR.

Lo único que se hizo fue poner un video en la plataforma para poder migrar las cuentas, pero sin ninguna campaña informativa.

Ahora, quienes no estén conformes con las respuestas, pueden hacerlo vía correo electrónico mediante el formato que se proporciona en el portal del Itaipue o en su defecto presentar un escrito de manera personal en sus instalaciones.

Claro, al parecer los comisionados Francisco Javier García Blanco y Laura Marcela Carcaño, no están listos para esa conversación.

Quizá ambos olvidaron leer la Ley de Transparencia local, cuya aplicación corresponde al mismo Itaipue, ordenamiento que tiene como objetivo el establecer procedimientos y condiciones homogéneas en el ejercicio del derecho de acceso a la información, mediante procedimientos sencillos y expeditos.

Un video como el comentado, dista mucho de cumplir el espíritu de la Ley y los comisionados de ser garantes de la materia

Quizá porque están más preocupados por el relevo y sus pendientes.

De pena ajena.

(Continuará, tiempo al tiempo).

 

El cartel de los falsos agraristas

Invasores de terrenos, gestores que se quedaban con la mayor parte de los recursos que debían llegar a los campesinos, traficantes de autos chocolate, negociantes de maquinaria y presupuestos, en fin, chantajistas profesionales, de pronto salieron de las sombras, y se unieron para exigir, según ellos, apoyo al campo. 

Cobijados en el membrete del Frente Agrarista Poblano, personajes de muy dudosa calaña salieron en conferencia de prensa a exigir, así descaradamente, que les den dinero y que los dejen a ellos manejar los programas del campo poblano, tanto estatales como federales.

Con la falsa bandera agrarista, acusaron que el gobierno del estado «no nos da nada», como si debiera.

En la lista de 11 pseudo líderes que ofrecieron una conferencia este jueves, hay al menos siete que están claramente identificados por las autoridades, como presuntos defraudadores; responsables también de la utilización política, principalmente para el PRI, de programas y hasta fraudes con tractores que prometieron entregar y no lo hicieron, pero se quedaron con el dinero de los campesinos.

Lo mejor de que hayan aparecido es que ahora, por allá por los rumbos de Plaza Dorada, los han vuelto a notar, para que respondan por procesos que tienen abiertos. Están ahora, localizables.

 

De la izquierda a la derecha en un solo paso

Llamó mucho la atención de la incorporación de María Eugenia Ochoa García fue integrada en la Junta de Gobierno del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), sobre todo por provenir de la izquierda más detractora de la derecha poblana.

Ahora será representante de organizaciones de la sociedad civil.

Vaya tarea que tiene a cargo, sobre todo no deberá olvidar su papel de activista y siempre detractora de la derecha, por ejemplo, de la privatización del agua.

Muchos ojos estarán pendientes de su proceder.

Tiempo al tiempo.