La mujer en la Inquisición

Por Jesús DE SANTOS GARCÍA

CHOLULA.- La visión generalizada sobre el aspecto físico, virtudes y ocupaciones de la mujer medieval fueron impuestas por los hombres religiosos, lejos de la realidad, lejos de las mujeres reales de su tiempo.

Las mujeres se diferenciaban en cuanto su posición: la mujer noble, la campesina y la monja. La primera de ellas era la única que podía gozar de grandes privilegios y la que, si fuese posible, podría alcanzar un mayor reconocimiento. A la mujer noble, salvo raras excepciones, no se le permitió intervenir en política, y aunque eran las transmisoras de la dote, según la legislación, no podían gozar de ella ni en su estado de casadas, solteras o viudas, porque pertenecían al padre, al esposo o al hijo.

En la Edad Media se creó la institución de la  Inquisición, creada  para combatir a los movimientos o personas que se apartaron de la fe y la moral católicas, establecidas por la Santa Sede.

La inquisición se ensañó en contra de la mujer, ya que se consideraba que la mujer trajo la muerte al mundo y el sexo la perturbaba. La mujer tiende al placer indiscriminado y contagia a los hombres en ese pecado. Toda mujer que se negaba a vivir en el matrimonio y no aceptaba el celibato o se atrevía a vivir sola podía ser acusada de brujería.

Fue tanto el miedo que se le tenía a la mujer que se creó una obra, el “Malleus Maleficarum”, del latín “Martillo de las Brujas”, que describía los procedimientos para conocer, denunciar y llevar a juicio a las mujeres que consideraban “brujas”, siendo toda mujer susceptible de ello. Kramer y Spengier frailes dominicos autores del “Martillo de las Brujas” declararon,  “la mujer es un enemigo de la amistad, un castigo inevitable, un mal necesario y una tortura necesaria”

Fue tanto el “miedo” que se tenía a la mujer que aún religiosas pertenecientes a congregaciones de clausura, y de otra índole, fueron acusadas ante la inquisición.

Los protestantes persiguieron con igual o mayor saña a quienes no profesaban sus creencias. Católicos, herejes y hechiceras fueron torturados y asesinados. El famoso proceso de las brujas de Salem fue llevado por los puritanos protestantes, entre febrero de 1692 y Mayo de 1693. La provincia de Salem está ubicada en Essex, en la bahía de Massachusetts, Estados Unidos.

Se acusó a tres mujeres de brujería, y las acusaciones comenzaron a multiplicarse. Las mujeres que se veían involucradas usaban este método a modo de escape rápido: “ayudaban” a las autoridades a encontrar a las verdaderas brujas que habían comenzado todos estos extraños sucesos.

A raíz de esto, fueron ejecutados un total de 25 personas, entre hombres y mujeres, mientras que el número de encarcelados supera las 200 personas.

La Edad Media fue una etapa de luz y de sombras, de pasos hacia delante y hacia atrás donde la posición de la mujer fue de inferioridad. A pesar de la lucha de algunas, no se logró la emancipación femenina, debieron pasar siglos para que esto fuera posible. Cuando menos jurídicamente, lo que en ocasiones no corresponde con la realidad, La lucha de las mujeres sigue y seguirá.