
Una de las herencias malditas delos gobiernos cuatroteros es precisamente la falta de transparencia. En la construcción de cualquier democracia moderna, la transparencia no es un lujo ni un adorno institucional; es el oxígeno que permite al ciudadano vigilar a quienes ostentan el poder. En México, el acceso a la información pública fue el resultado de décadas de exigencia ciudadana, consolidándose con la creación de organismos autónomos como el INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales). Sin embargo, hoy nos enfrentamos a un escenario alarmante donde estos contrapesos ya desaparecieron. Al Perder la transparencia no es solo un cambio administrativo; es un retroceso histórico que pone en jaque los derechos humanos, la rendición de cuentas y la salud misma de la república. El regreso a la cultura del secreto; El mayor peligro de eliminar los mecanismos independientes de transparencia es el retorno automático a la «cultura del secreto» que imperó durante el siglo XX en México. Cuando el propio gobierno es el único encargado de decidir qué información se entrega y cuál se esconde, el conflicto de interés es inevitable. Pérdida de imparcialidad: Sin un árbitro autónomo, las solicitudes de información sobre desvíos de fondos, contratos públicos o violaciones a derechos humanos pueden ser clasificadas arbitrariamente como «seguridad nacional» o simplemente negadas sin consecuencias. La Indefensión ciudadana: La opacidad institucionalizada convierte al ciudadano en un actor pasivo, desarmado frente a los abusos del poder esto da como consecuencia la creación de un caldo de cultivo para la corrupción
La corrupción florece en la oscuridad. La historia reciente de México demuestra que los grandes escándalos de desvío de recursos públicos —desde la Estafa Maestra hasta el caso Segalmex— no fueron descubiertos por auditorías internas del propio gobierno, sino por periodistas, investigadores y ciudadanos que utilizaron las herramientas de acceso a la información. Principio fundamental: La transparencia funciona como un inhibidor de conductas ilícitas. Cuando un funcionario público sabe que sus contratos, facturas y decisiones son públicos, el costo político y legal de corromperse aumenta drásticamente.
Al desaparecer estas herramientas, se elimina el sistema de alerta temprana contra el saqueo de los recursos que deberían destinarse a salud, educación y seguridad.
Al día de hoy vemos que no se ha subido información en la página del Municipio, que solo se muestra lo que no hace ruido y esa información muy pobre de datos y referencias esta actitud solo de ver el poco interés de informar o en su caso extremo la opacidad La desaparición de la transparencia representa un salto al vacío. No se trata de defender siglas o presupuestos institucionales, sino de proteger el derecho de la sociedad a saber cómo se gasta su dinero y cómo se toman las decisiones que afectan su vida diaria. Una democracia sin transparencia es una simulación; un gobierno que opera a oscuras exige fe ciega, no ciudadanía crítica. Para que México no regrese a las épocas del autoritarismo invisible, defender el acceso a la información es, hoy más que nunca, una tarea urgente e irrenunciable. Pero sobre todo ayuda a los Cholultecas a saber cómo se están administrando los recursos públicos que llegan a las arcas del municipio; ahora que vienen las elecciones como se justificará esta falta de información cuando se aspira a una reelección debemos de ser muy críticos y exigir que este ejercicio realmente sirva para saber dónde está el destino o el gasto de los recursos de los cholultecas. Sin embargo, ningún miembro del Cabildo ha dicho nada, queremos pensar que por ignorancia o desconocimiento del tema. Pero muchos de ellos ya andan en campaña quedaron a deber mucho estos cabildantes.