Por Aldo COSTILLA ROJAS
En días recientes han aumentado los videos en redes sociales de robo de vehículos y autopartes en el centro y las comunidades de San Pedro Cholula. En páginas de medios locales se han publicado videos que se volvieron virales en los que se aprecia cómo sujetos que portan gorras y sudaderas con capucha roban llantas y vehículos.
Las víctimas o vecinos con cámaras afuera de sus viviendas comparten los vídeos en los que a prácticamente cualquier hora del día se cometen los delitos, prácticamente a la vista de los transeúntes o conductores, incluso en zonas céntricas y de importante concurrencia como un video reciente del presunto robo de un vehículo frente al bachillerato Basave.
La situación ya es alarmante pues en Cholula se había mantenido un relativo clima de seguridad y confianza, principalmente respecto a otros municipios como San Martin Texmelucan o la capital. Además, ocurre en medio de un complicado contexto de inseguridad a nivel nacional.
Los habitantes exigen que la autoridad cumpla su responsabilidad y garantice la paz y tranquilidad en el municipio a la vez en que aumenta la percepción de inseguridad. La manera tan sencilla en la que circulan los videos a través de redes sociales aumenta el temor y provoca un tipo de temor colectivo.
Atender esta situación, sí, sin regateo alguno es responsabilidad del gobierno municipal y no hay justificación alguna. Sin embargo, para resolver la problemática no desde la reacción de los mandos policiacos sino desde la prevención es una tarea compartida entre la autoridad y la sociedad.
Hace unos años surgió en la ciudad de Nueva York la campaña “If you see something, Say something” que traducida al español significa “Si vez algo, di algo”. Y esta campaña tenía como objetivo que los propios habitantes de la ciudad denunciaran actividades sospechosas que pudieran convertirse en un delito.
No es una sorpresa ni desconocido para muchos, que principalmente en los barrios y pueblos se conoce a los miembros de las bandas y pandillas. Los propios vecinos conocen a sus vecinos y el modus operandi, horarios y comportamiento de los probables delincuentes.
Entonces, el gobierno debe adoptar una política de articulación entre la policía municipal, con apoyo de la estatal y la Marina, en conjunto con los vecinos quienes por la frecuencia de los crímenes y la evidencia gráfica de cómo se efectúan tienen indicios si corresponde a una misma banda que opera o son células aisladas.
La participación ciudadana es una pieza fundamental en una política de articulación pues son las víctimas y población en riesgo potencial quienes se cuidan y protegen entre sí en colaboración con una policía a la que se debe renovar, capacitar y profesionalizar, no solo en la respuesta sino en la prevención.