
En memoria de: Víctor Manuel Muñoz Fragoso su partida deja una gran huella en nuestros corazones.
Ay tristezas que llegan de momento como lluvia imprevista y se quedan para siempre como loza enorme que nadie puede mover, y la cuestión no es debatir si ¿esa tristeza existe?, la pregunta es: ¿qué se hace con ella?
Muchas veces se niega y se pone una máscara social para funcionar, otra veces cedemos y caemos a reaccionar como podamos, con llanto, con enojo, con negación, encerrándonos, paralizándonos, o simplemente dejando que se quede ahí, pocos piden ayuda profesional pero afortunadamente cada día son más los que encuentran herramientas para manejarla, y a otros tantos se les hace tan pesada que deciden acabar con todo al no poder soportar el dolor.
Seguramente para los artistas se vuelva arte y gasolina para crear o tal vez por el contrario sea algo que les impida inspirarse, para muchos será objeto de estudio y para otros tantos será fuente de empleo y buscarán la forma de acabar con ella. Para el resto es solo algo que existe, muchos otros buscarán de refugio la religión, o cosas mucho peores como las drogas, pero nadie tiene la fórmula perfecta ya que la percepción influye en que hacer con esta tristeza.
Alguna vez leí que solo es mensajera que te viene enseñar algo, sea como sea es momento de dejar de juzgar lo que cada persona hace con ella y empezar a acompañar a quien la percibe, muchas veces ni siquiera la podremos detectar entonces en un mundo de tanto dolor y tristeza tal vez el amor sea nuestra única arma; dejando tabús innecesarios y acercándonos con nuestra esencia, con lo que realmente importa, y si la tristeza llega a estacionarse pedir ayuda es lo más valiente y honrar a los que se fueron y nos han dejado no solo lecciones de vida; sino esperanza de que el dolor y la tristeza acaban en algún momento, nosotros decidimos como…y eso también es nuestro.