
Por: Jorge Gómez Carranco
La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para impedir que personas con doble nacionalidad puedan aspirar a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México ha generado un debate que va más allá de tener uno o dos pasaportes, lo que está en discusión es si una condición personal puede convertirse en una barrera para que un mexicano participe en la vida política del país. La iniciativa plantea que quienes busquen estos cargos deberán renunciar previamente a cualquier otra nacionalidad, el Gobierno Federal argumenta que quienes gobiernen México deben tener una sola lealtad y responder únicamente a los intereses nacionales.
Desde la perspectiva del Partido Acción Nacional, la defensa de México y de su soberanía es responsabilidad de todos, sin embargo, tener una segunda nacionalidad no significa querer menos a México ni tener compromisos políticos con otro gobierno, existen mexicanos que cuentan con otra nacionalidad por haber nacido en otro país, por ser hijos de mexicanos o por circunstancias familiares y esa condición no determina su patriotismo, sus valores ni su capacidad para servir al país.
Por ello, el PAN cuestiona que la doble nacionalidad sea considerada automáticamente un riesgo para México, si una persona tiene intereses económicos, relaciones políticas o vínculos con un gobierno extranjero que puedan afectar sus decisiones como servidor público, deben existir mecanismos para investigarlos y, en su caso, sancionarlos, lo que no resulta justo es presumir una falta de lealtad únicamente por poseer otra nacionalidad.
La senadora panista Lilly Téllez se ha manifestado en contra de la reforma y anunció que votará contra ella, su posición refleja una preocupación que también existe entre ciudadanos: que una condición reconocida legalmente termine utilizándose para limitar la participación política de mexicanos que cumplen con los demás requisitos para ocupar un cargo público.
También debe considerarse el contexto en el que surgió la propuesta, antes de presentar la iniciativa, la presidenta Sheinbaum hizo referencia al exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca, quien posee doble nacionalidad, al cuestionar si una persona en esa situación debería ocupar una gubernatura, aunque la reforma está planteada de manera general, este antecedente ha generado dudas sobre sus posibles efectos políticos.
Las reglas de la Constitución deben servir para todos y no diseñarse pensando en un candidato o adversario determinado, si se modifica nuestra Carta Magna, debe hacerse para resolver una necesidad real y fortalecer las instituciones, no para cerrar la puerta a determinados ciudadanos.
El PAN no sostiene que un gobernante pueda anteponer intereses extranjeros a los de México, ya que todo servidor público debe respetar la Constitución y defender el interés nacional, la diferencia está en cómo garantizarlo en lugar de utilizar la doble nacionalidad como criterio automático, pueden fortalecerse la transparencia, las declaraciones de intereses, la revisión patrimonial y los controles para evitar verdaderos conflictos con gobiernos extranjeros.
Una persona no deja de ser mexicana por tener otra nacionalidad ni tampoco significa que tenga una doble lealtad, su compromiso debe juzgarse por sus actos, sus decisiones y el cumplimiento de la ley, por ello, Acción Nacional debe mantener una posición firme: sí a proteger la soberanía, sí a exigir absoluta lealtad a quienes gobiernan y sí a combatir cualquier conflicto de interés, pero no a convertir la doble nacionalidad en una barrera política.
Si un ciudadano comete un delito, incurre en corrupción o antepone intereses extranjeros a los de México, debe responder ante las autoridades, pero mientras cumpla con la Constitución y las leyes, no debe ser considerado menos mexicano por tener una segunda nacionalidad.
El debate no debería centrarse en cuántos pasaportes tiene una persona, sino en qué tipo de democracia queremos construir, México necesita gobernantes comprometidos con el país, pero también instituciones que respeten la igualdad y los derechos de todos. Tener doble nacionalidad no hace menos mexicano a nadie, la lealtad a México se demuestra con hechos: respetando la ley, defendiendo al país y trabajando por el bienestar de sus ciudadanos.