BUAP y ASPABUAP, el mensaje

Entre la BUAP y la ASPABUAP no destaca por lo que pasó, sino por lo que no pasó.

Sin crisis, ni ultimátum ni confrontación pública llegaron a un acuerdo y eso, además en sí mismo, es un mensaje político.

La firma del convenio de revisión general del Contrato Colectivo de Trabajo, con un incremento del 4 por ciento directo al salario a partir del 16 de febrero, refleja algo más que una negociación administrativa.

Lilia Cedillo Ramírez volvió a apostar por una rectoría que entiende la estabilidad como un proceso de construcción, no como un acto de imposición.

En su mensaje, la rectora fue clara: la certeza laboral se logra cuando ambas partes reconocen lo que las une.

Así la rectora colocó el énfasis en dos puntos clave que muchas veces se contraponen de forma artificial, como son las finanzas sanas y reconocimiento al personal académico.

En la narrativa, uno no existe sin el otro.

La BUAP pasó un 2025 difícil por el paro, pero poco a poco se van resanando las grietas.

Se puede ser financieramente responsable, pero no se puede avanzar sin quienes sostienen su vida académica cotidiana.

Y eso está claro en la dirección.

Este año solo se revisó el salario, no las cláusulas contractuales.

Lejos de ser una omisión, es una decisión estratégica.

La revisión profunda se anuncia para el próximo año, con preparación previa y con una lógica de conciliación.

Del lado sindical, el papel de Carlos Armando Ríos Acevedo marca un contraste con viejas prácticas.

El secretario general de la ASPABUAP optó por un discurso poco común en el sindicalismo universitario.

No hubo amenazas veladas ni retórica de choque.

Hubo reconocimiento de límites y de corresponsabilidad.

Ese enfoque no es casual. Ríos Acevedo proviene del ámbito académico y su conducción del sindicato apunta a una transformación interna: respeto al contrato colectivo, a los estatutos y a los procesos de rendición de cuentas.

En una organización que está por cumplir 33 años, el mensaje es claro: la fuerza sindical no se mide solo en presión, sino en capacidad de negociación.

El acuerdo alcanzado incluye también la asignación de un espacio físico para la ASPABUAP en el Hospital Universitario de Puebla.

Un gran logro.

Así se reconoce la presencia y el papel del sindicato dentro de la estructura universitaria.

No es simbólico, es funcional.

Mientras en otras universidades los conflictos laborales escalan y desgastan a las instituciones, en la BUAP ocurre lo contrario.

El caso BUAP-ASPABUAP deja una lección efectiva y mensaje de estabilidad.