A todas las mamás

Por Gemma GRACIAN

CHOLULA.- Mis queridos lectores hoy quiero dedicar esta columna a todas nuestras madres, a todas  aquellas que hacen mejor el futuro de México.

Hoy las reconozco porque se lo difícil que es sacar adelante a nuestros hijos, reconozco a todas aquellas madres trabajadoras desde cualquier trinchera, a las trabajadoras del hogar que se les reconoce muy poco y se decirles que es el trabajo más duro y más complicado qué hay. A las que se levantan todos los días para dejar su hogar listo e irse a buscar el sustento de sus familias, a las que luchan por hacer un mejor mundo, las que prestan algún servicio para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Todos celebramos el día de la madre, pero no celebramos todo lo que conlleva y como siempre digo que no solo sea una vez al año, que todos los días se les reconozca en general el labor tan grande que es ser madre, desde que se gesta hasta que nace y desde ahí nunca vuelven a dormir igual, el cuerpo maravilloso e inteligente para ser capaz de poder dar vida y algunas madres dejar sus caderas, su cintura y su busto a cambio de traer un ser a este mundo que amemos sobre cualquier cosas sobre la tierra.

Cómo madre les reconozco que no es fácil, que muchas veces dejamos de hacer nuestra vida y sueños por ellos, pero que al final vale la pena, vale la pena ver cómo dan sus primeros pasos, su primera palabra su primer te amo mamá, ir viendo sus logros y estar ahí en sus peores derrotas para decirles que ahí estaremos, aprender a dejarlos ir cuando ya no podemos protegerlos del mundo exterior aunque quisiéramos tenerlos en una burbuja, aprender a soltarlos por temor a que les pase algo, a perder nuestros miedos para que cometan sus propios errores, estar en sus retos, en sus equivocaciones, estar siempre para ellos sobre nosotras y es que ser madre no debería ser eso, pero ser madre te lleva al instinto y al amor que sobre pasa de ti misma.

Ser madre no es fácil, ser madre implica dejar de hacer lo que más te gusta, verte al espejo y sentirte otra, es levantarte en cualquier estado de ánimo y sonreír.

Salir a buscar el sustento y en ocasiones quitarte de la boca para que ellos lo tengan, dejar de comprarte esas zapatillas hermosas por comprarle un juguete o llevarlo al lugar que ellos deseaban.

Ser madre y educar aún sin saber cómo hacerlo, cómo cambiarlo, como bañarlo, como guiarlo, que está bien y que está mal, intentar regañarlos pero a su vez reírte porque te causa ternura su mirada y su travesura.

Ser madre parece un sacrificio, sin embargo nosotras lo vemos como lo mejor que nos pasó en nuestras vidas, aún sin saber que eso serían.

A todas las madres gracias por ser imperfectas y perfectas para cada fruto de nuestro futuro, disfrutemos cada etapa sin que nos digan que hacer pues cada una es perfecta para cada ser, cada una viene a dar lecciones de vida pero también a aprenderlas de ellos, gracias por ser dadoras de vida y sobre todo gracias por entregar la suya.