LOS VERDADEROS AMIGOS, ESTAN CONTIGO NO SOLO CUANDO ESTAN FELICES, LOS NECESITAMOS CUANDO ESTAMOS TRISTES.

POR: LAURA ZEPEDA T.

Acostumbrados a compartir solo lo mejor de nosotros mismo y a formar vínculos superficiales, olvidamos como, lo advertía Seneca, que la verdadera amistad se construye en los momentos difíciles.

Logros, alegrías, celebraciones, viajes… hemos aprendido a mostrar solo aquello que billa a construir una versión de nosotros mismos más ordenada, más luminosa, más aceptable.

Las redes sociales, esos auténticos escaparates de vidas aparentemente perfectas, son en gran parte responsables de ello.

En nuestra vida diaria, incluso fuera del mundo digital, también decidimos qué ocultar, sobre todo al crear lazos, evitamos la incomodidad, edulcoramos el malestar y disfrazamos la tristeza sonriendo de forma automática y esquivando preguntas comprometidas con el universal “estoy bien “

Mostrarse vulnerables sigue siendo difícil, implica exponerse, reconocer que no siempre estamos bien y aceptar que no todo sale como nosotros esperamos.

Sin embargo, es en medio de la conversación frágil, en la tristeza compartida, donde se forman los vínculos más fuertes y auténticos.

LA VERDADERA AMISTAD

Hoy, las palabras de Séneca resuenan con más fuerza que nunca” No me harás ningún favor si vienes a mí cuando estás feliz, te necesito cuando estás triste “

Está afirmación, aparentemente sencilla, contiene una de las lecciones más necesarias sobre la amistad.

No es ni de lejos, una frase pensada para complacer, sino más bien una exigencia cargada de confianza. El filósofo estoico nos invita a replantearnos el verdadero valor de la amistad.

Para Séneca, un amigo no es solo el lugar al que vamos cuando todo está bien, sino también es aquel al que podemos acudir cuando todo se desmorona.

Así, la frase deja suspendida en el aire una pregunta bastante incómoda: ¿Cuántas personas tenemos en nuestras vidas? ¿Y nosotros lo somos para alguien?

APOYO INCONDICIONAL

Séneca reclama al amigo que está cuando la situación no invita a estar, cuando no hay nada que ganar, cuando el otro no está en su mejor momento y cuando acompañar requiere un esfuerzo real que no produce satisfacción inmediata.

Esa casualidad tiene nombre y apellidos en la psicología contemporánea, la llaman apoyo incondicional positivo.

Que es la capacidad de estar dispuesto a estar presente en la vida de un amigo independientemente de cómo se encuentra.

Carl Roger en su libro como ganar amigos lo convirtió en el núcleo de su teoría terapéutica, recordando la importancia de estar presentes y escuchar al otro.

“Cuando alguien te escucha de verdad, sin juzgarte, sin moldearte, te sientes increíblemente bien.

AMISTADES FALSAS

Existe una forma de relacionarse muy parecida a la amistad, pero que, en esencia, no lo es, una persona queda con alguien, se ríen, hablan de planes de proyectos cosas que importan más o menos, y al despedirse ambos se alegran porque pasaron un buen rato juntos, pero que pasaría si esta persona necesita de la otra y esta pasando un momento difícil.

“Quien comenzó a ser amigo porque le convenía también dejará de serlo porque le conviene, el tono es duro, pero es la realidad existen infinidad de personas que aprovechan a otras para escalar y se olvidan del lazo que alguna vez existió.

La frase es más descriptiva que condenatoria, realmente no hay un juicio moral en ella sino una observación sobre la mecánica de ciertas relaciones y lo cuidadoso que tenemos que ser al escogerlas, pues podrán ser muy cómodas mientras se sostienen e incomodas cuando dejan de serlo.

Recordemos que cultivar una amistad de ese tipo no es cosa de un día ni de dos.

“La diferencia de una buena amistad es como la del campesino que cosecha y el que siembra es la misma que hay entre el que se ha ganado un amigo y el que se lo está ganando, la imagen agrícola paciente y alejada de cualquier urgencia, no hay atajo.

 

“NO BUSQUES AL AMIGO EN LA PROSPERIDAD, BÚSCALO EN LA ADVERSIDAD”