
Queridas y queridos lectores después de que el mundo atravesó una de las crisis sanitarias más impactantes de la historia reciente con el COVID-19, la pregunta vuelve a surgir cada vez que aparece un nuevo brote viral o una alerta epidemiológica: ¿podría venir otra pandemia?
La respuesta corta es sí, eventualmente puede ocurrir. Pero eso no significa que estemos al borde de una nueva emergencia global mañana.
Expertos de organismos como la Organización Mundial de la Salud han advertido desde hace años que nuevas pandemias son inevitables debido a factores como el cambio climático, la globalización, la urbanización acelerada y el contacto cada vez mayor entre humanos y vida silvestre. Virus como la gripe aviar, nuevas variantes de coronavirus y brotes de enfermedades como mpox (antes conocida como viruela del mono) han mantenido a la comunidad científica en alerta.
Sin embargo, una alerta sanitaria no es automáticamente una pandemia. Para que una enfermedad sea considerada pandemia, debe propagarse de manera sostenida a nivel internacional y afectar a grandes poblaciones en distintos continentes.
Lo que sí ha cambiado tras el COVID-19 es la capacidad de respuesta. Muchos países fortalecieron sus sistemas de vigilancia epidemiológica, mejoraron laboratorios y protocolos de detección temprana, y aceleraron tecnologías médicas como vacunas de ARN mensajero.
Aun así, persisten retos importantes. La desinformación, la desigualdad en acceso a vacunas y sistemas de salud frágiles podrían volver a complicar una futura respuesta global.
Más que preguntarnos si habrá otra pandemia, quizá la pregunta correcta es: ¿estamos mejor preparados?
La historia demuestra que las pandemias no son anomalías, sino parte de la relación entre humanidad, movilidad global y evolución biológica. La diferencia entre una crisis controlada y un desastre mundial dependerá de qué tan rápido actúen gobiernos, científicos y sociedad.
Por ahora, no existe evidencia de una nueva pandemia inminente. Pero el riesgo nunca es cero.
La próxima pandemia no necesariamente será una sorpresa; podría ser una prueba de cuánto aprendimos de la anterior.