
PRIMERA PARTE
Primera llamada.
Hoy en día todos, desde los sindicatos cholultecas son representados y apoyados con prestaciones adicionales a las de la ley, Sin embargo, hasta cuándo los medios independientes que tienen, una propuesta diferente de comunicar y que simplemente son otro sector productivo no contemplado en los sistemas de apoyos emergentes, se encuentran contemplados.
Todos los sectores parecen tener respaldo. Madres solteras, jóvenes con becas como Rita Cetina, personas adultas mayores… programas sociales que, sin duda, representan un alivio para miles de familias. Pero hay una pregunta incómoda que nadie quiere responder:
¿Dónde está el verdadero apoyo al gremio periodístico?
Ese gremio al que todos los días se le menciona, se le felicita, se le agradece su labor. Ese mismo que documenta, cuestiona, exhibe y también construye. El llamado cuarto poder… que hoy parece estar relegado al discurso, pero no a las políticas públicas.
Pero hay que decirlo, aquellos que aplauden, que copian y pegan los comunicados de prensa, y aplauden se les contempla en los padrones de proveedores con altas ganancias. o aquellos de nueva creación para justificar ganancias y porcentajes en áreas de comunicación a modo y tendencias favorables.
Porque la realidad es otra.
¿Dónde están las instalaciones dignas para ejercer el periodismo dentro de las mismas instancias gubernamentales para tales actividades sin registro y verdaderamente transparentes?
¿Dónde los estímulos reales para quienes trabajan de manera independiente?
¿Dónde el apoyo en herramientas básicas, en equipo, en seguridad laboral?
Porque sí, hay periodistas que cubren eventos desde temprano y terminan entrada la noche, muchas veces sin acceso siquiera a lo más elemental: alimentación, transporte, condiciones mínimas.
Y la pregunta crece:
¿Dónde están los programas para vivienda digna para periodistas?
¿Dónde el respaldo institucional para quienes sostienen el derecho a la información?
Más aún, existe otra realidad incómoda:
quienes no pertenecen a asociaciones, sindicatos o agrupaciones —muchas veces cuestionadas por su opacidad o intereses— quedan fuera de cualquier tipo de apoyo.
Entonces surge la duda legítima:
¿Hay que afiliarse para ser reconocido?
¿Hay que alinearse para poder acceder a derechos básicos?
El periodismo independiente no debería ser invisible.
No debería depender de cuotas políticas ni de estructuras que condicionen el ejercicio libre de la información.
Hoy, en plena llamada Cuarta Transformación, donde se habla de justicia social, inclusión y dignificación del trabajo, el gremio periodístico sigue esperando respuestas claras, acciones concretas y no solo discursos.
Porque informar no es un privilegio.
Es un derecho.
Y ejercerlo con dignidad también debería serlo.
Periodistas: aplaudidos en el discurso, abandonados en la realidad
CONTINUARA…