sábado, 17 de octubre de 2026 Noticias al momento
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Por: Alejandro Mario Fonseca

 

Acabo de leer en las redes sociales de Facebook una apología de la alcaldesa Tonantzin Fernández, que empieza así:

Volver a San Pedro Cholula es mirar de frente la ruptura de más de un siglo de hegemonía familiar. En mi más reciente columna para El Popular – Noticias de Puebla analizo el gobierno de Tonantzin Fernández frente a la recomposición de las viejas élites locales.

Pasar de la sombra colonial de apellidos de alcurnia al liderazgo de una mujer con nombre de raíz náhuatl: _Tonantzin_ es un acto de justicia histórica. Su gestión incomoda doblemente: por ser mujer y por gobernar sin la venia de las familias poderosas.

Creo que con estos dos párrafos basta para saber por dónde va la cosa. Si a Usted le interesa saber más de lo que dice la autora, Sol Cortes Bautista, lea su tesis de maestría (me imagino que en sociología de la BUAP) Las redes de sociabilidad como estrategia de construcción del poder político local. Caso San Pedro Cholula; en la que apunta que la política local operó históricamente mediante alianzas endogámicas, pactos de cúpula y mecanismos excluyentes que garantizaban la alternancia de cargos entre los mismos grupos de parentesco y capital económico.

Y ahí le paro. No es de mi interés hacer eco de un discurso de enfrentamiento entre las élites políticas. No hay necesidad de hacer apología del proyecto cuatroteista recurriendo al pasado caciquil. Esa historia sucedió no sólo en Cholula sino en todo México.

Es más, fueron los caudillos (caciques levantados en armas) los que construyeron nuestra historia, para bien o para mal. No benefician a nadie los discursos de odio: Cholula ya no es la misma, ya cambió. Las familias de las que habla Sol Cortes ya se mezclaron, se convirtieron en clanes y sus descendientes en muchos casos son profesionistas, que incluso militan o simpatizan con la Cuarta Transformación. Además, Cholula ya es cosmopolita: más de la mitad de los que vivimos acá no somos cholultecas de nacimiento.

Y sí, a muchos no les gustó el Segundo Informe de la alcaldesa Tonantzin y es que, viéndolo fríamente, resultó polarizante. Ahora estamos al revés, antes todo para el centro turístico, restaurantero y hotelero; ahora todo para las juntas auxiliares, los pobres, los marginados. Más miopía en el análisis, imposible.

Lo que sí es cierto, es que Tonantzin no debe caer en la auto complacencia. Si vamos a ser austeros seámoslo en todo. Para qué gastar tanto dinero en el tinglado del informe, para qué acarrear tanta gente. Y luego lo de los pendones:  ilegalmente Tonantzin ya está en campaña para su reelección.

No era necesario tanto gasto. Porqué no va y da un discurso a cada junta auxiliar, a cada barrio, como hace la presidenta Sheinbaum. Por qué no nos regala, aunque sea una mañanera semanal: ahorraría mucho dinero. Y lo de los pendones, que no se da cuenta de que cae en el narcisismo. Que mal asesorada está, cualquier publicista serio sabe que demasiada exposición es contraproducente.

Sin embargo, el informe me gustó, por fin se les está haciendo justicia a las juntas auxiliares y barrios: ¡Felicidades!

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