
* Entre el bastión panista, la revancha de Morena y los pactos que nadie confirma
PRIMERA PARTE
San Andrés Cholula tiene una particularidad que pocos municipios pueden presumir: aquí la política no termina cuando se cierran las urnas.
Las elecciones dejan cuentas pendientes, viejas rivalidades, alianzas inesperadas y, sobre todo, una memoria electoral que suele ser más larga que la de los propios partidos.
Por eso, hablar desde ahora de la elección de 2027 no es solamente hablar de candidatos. Es hablar de la disputa por un territorio que durante décadas fue una de las principales reservas electorales del PAN, que en 2018 conoció la alternancia con Morena y que después regresó al control panista.
San Andrés, sencillamente, no es una alcaldía más.
Y ahí está el verdadero problema para todos.
La historia no empezó con Lupita ni con Karina
Conviene recordar algo antes de entrar en las especulaciones de 2027.
En 2018, Karina Pérez Popoca derrotó al panista Edmundo Tlatehui y Morena consiguió arrebatar al PAN un municipio que había sido gobernado durante décadas por administraciones identificadas con el blanquiazul. En aquella elección, Pérez Popoca obtuvo alrededor de 21 mil 904 votos frente a los 18 mil 591 de Tlatehui.
Tres años después ocurrió exactamente lo contrario.
Tlatehui derrotó a Pérez Popoca en su intento de reelección. Los datos del PREP reportaron alrededor de 39.8 por ciento para el candidato PAN-PRD y cerca de 30 por ciento para la candidata de Morena-PT.
Y en 2024 el PAN volvió a conservar la presidencia municipal con Guadalupe Cuautle, quien obtuvo 53.6 por ciento de acuerdo con el PREP citado por medios locales.
Tres elecciones. Tres fotografías diferentes.
Eso debería servir para desmontar una idea peligrosa: que San Andrés Cholula pertenece para siempre a un partido o a un grupo político.
No pertenece a nadie.
Ni al PAN.
Ni a Morena.
Ni a una familia política.
Ni a una eventual alianza.
Pertenece electoralmente a sus ciudadanos.
El regreso de Karina no sería una simple revancha
Karina Pérez Popoca no es una recién llegada a la política sanandreseña.
Ya gobernó el municipio. Ganó en 2018 y perdió la reelección en 2021. Por eso, cualquier eventual candidatura suya en 2027 tendría necesariamente que leerse a partir de esa historia.
La propia diputada federal declaró en julio que estaría donde Morena considerara que podía aportar y que respetaría los tiempos y las decisiones del partido.
Pero mientras una cosa dice el discurso institucional, otra ocurre en la conversación política.
Su segundo informe legislativo, realizado en agosto, adquirió una lectura política adicional porque Guadalupe Cuautle asistió al acto y también estuvo presente la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Fedrha Suriano. Medios locales destacaron la ausencia de dirigentes estatales de Morena.
De ahí nació la especulación.
¿Hay una alianza?
¿Existe solamente una relación institucional?
¿Se trata de cortesía política?
¿Hay una eventual ruta hacia Movimiento Ciudadano?
¿O simplemente estamos viendo a dos políticas que entienden que la política también requiere diálogo con quienes hoy están enfrente?
CONTINUARA…