¿Qué esperar de los perfiles femeninos rumbo a 2027?

Mis queridas y queridos lectores es muy triste que a pesar del gran avance que hemos tenido como mujeres para ser elegidas a ciertos cargos públicos, hoy perdamos credibilidad por falta de profesionalismo y respeto a estos lugares.

Las mujeres que quieran llegar al poder tendrán que cuidar mucho más que su imagen.

Las elecciones de 2027 comienzan a dibujarse en un escenario político particularmente complejo. En México, la participación de las mujeres dejó de ser una excepción para convertirse en una realidad cotidiana en los espacios de poder. Sin embargo, el gran reto ya no es solamente llegar: es demostrar que se está a la altura del cargo, de la confianza ciudadana y de las nuevas exigencias de la sociedad.

El próximo proceso electoral estará marcado por una ciudadanía mucho más observadora, redes sociales capaces de convertir cualquier fotografía, declaración o relación política en un tema nacional y, sobre todo, por una creciente exigencia de congruencia.

La paridad es ya una obligación para los partidos políticos y existen mecanismos institucionales para garantizarla. (Igualdad de Género y No Discriminación⁠) Pero la paridad numérica no garantiza por sí misma buenos gobiernos ni mejores representantes. El verdadero debate debería estar en qué tipo de mujeres llegarán a las boletas y qué harán con el poder una vez que lo obtengan.

Después de los escándalos, la lupa estará sobre nosotras.

Los últimos meses han dejado una lección para toda la clase política: la vida pública y la vida privada están cada vez más conectadas.

Viajes, propiedades, relaciones personales, familiares, amistades, fotografías, gastos, negocios y decisiones políticas pueden convertirse en elementos de escrutinio público. De cara a 2027, ningún perfil femenino debería pensar que su imagen personal está separada completamente de su responsabilidad política.

Esto no significa exigirle a una mujer una vida perfecta.

Significa exigirle transparencia, congruencia y capacidad para responder.

Una candidata no tiene que demostrar que nunca se ha equivocado. Tiene que demostrar que sabe hacerse responsable de sus decisiones.

El primer filtro será la congruencia

Las mujeres que aspiren a una candidatura deberán revisar algo más profundo que sus redes sociales: su propia trayectoria.

¿De dónde vienen sus recursos?

¿Quiénes integran su círculo cercano?

¿Qué negocios tienen ellas o sus familiares?

¿Qué relaciones políticas han construido?

¿Qué han dicho públicamente durante los últimos años?

¿Existen fotografías, declaraciones o publicaciones que puedan ser utilizadas en su contra?

¿Han cumplido realmente con aquello que hoy prometen?

La política moderna ya no permite construir una personalidad completamente distinta para la campaña.

El pasado digital permanece.

Y en 2027, probablemente veremos campañas mucho más enfocadas en investigar la trayectoria de los candidatos antes de que comiencen formalmente las campañas.

Las mujeres también deberán cuidarse de la violencia política

Aquí existe una diferencia fundamental que no debemos perder de vista.

Una cosa es el escrutinio legítimo sobre una candidata y otra muy distinta es atacarla por ser mujer.

Durante el proceso electoral de 2024, el INE recibió 215 quejas formales relacionadas con violencia política contra las mujeres en razón de género y reportó 157 víctimas identificadas. (El País)

Por eso, el debate rumbo a 2027 debe tener dos caras: las mujeres deben asumir una mayor responsabilidad pública, pero la sociedad y los actores políticos también deben aprender a cuestionarlas por sus decisiones y propuestas, no por su apariencia, su vida sentimental, su maternidad o estereotipos de género.

Una mujer política debe poder ser cuestionada.

Pero no debe ser violentada.

El error sería pensar que por ser mujeres tendrán un voto automático

Durante años se habló de la necesidad de abrir espacios para las mujeres en la política. Esa batalla ha sido fundamental.

Pero ahora viene una etapa diferente.

La ciudadanía no solamente preguntará: ¿es mujer?

Preguntará:

¿Está preparada?

¿Tiene experiencia?

¿Tiene resultados?

¿Es honesta?

¿Tiene carácter?

¿Sabe gobernar?

¿Puede tomar decisiones difíciles?

¿Tiene independencia?

¿Representa realmente a la ciudadanía?

Y esas preguntas son necesarias.

Porque sería un error histórico pasar de una política donde las mujeres tenían menos oportunidades a otra donde el género sea suficiente para justificar una candidatura.

La verdadera conquista será que una mujer llegue porque es la mejor opción, no únicamente porque cumple con una cuota.

¿Qué deberán cuidar las futuras candidatas?

  1. Su historial digital.

Todo lo publicado puede regresar. Fotografías, comentarios, videos y declaraciones antiguas pueden convertirse en parte de una campaña negativa.

  1. Sus finanzas.

La transparencia patrimonial será cada vez más importante. Una candidata debe poder explicar de manera clara de dónde provienen sus recursos y cómo ha construido su patrimonio.

  1. Sus relaciones políticas.

En política, las alianzas son necesarias. Pero también deben poder explicarse. La ciudadanía cada vez cuestiona más quién está detrás de cada candidatura.

  1. Su círculo cercano.

No se puede controlar absolutamente lo que hacen familiares o amigos, pero sí se puede tener claridad sobre las relaciones que pueden representar un conflicto de interés o afectar la credibilidad.

  1. La congruencia entre discurso y vida pública.

No se puede hablar de austeridad mientras se presume lujo excesivo; ni de transparencia mientras se evitan explicaciones; ni de defensa de las mujeres mientras se toleran conductas de violencia dentro del propio equipo.

  1. La preparación.

Ser una figura conocida en redes sociales no es lo mismo que saber gobernar. La popularidad puede abrir una puerta, pero no sustituye la capacidad.

  1. La capacidad de responder ante una crisis.

El silencio, la negación automática o culpar a todos los demás pueden convertir un problema pequeño en una crisis mayor. Las futuras candidatas necesitarán equipos profesionales de comunicación, jurídico y manejo de crisis.

2027 exigirá mujeres con carácter, no mujeres perfectas

Tal vez éste sea el punto más importante.

No necesitamos candidatas perfectas.

Necesitamos mujeres preparadas, congruentes, transparentes y capaces de reconocer sus errores.

La política seguirá siendo un terreno difícil para las mujeres. Habrá ataques, campañas de desprestigio, violencia digital y cuestionamientos que probablemente nunca enfrentarían de la misma manera sus compañeros hombres.

Pero también es cierto que ocupar un cargo público implica una responsabilidad extraordinaria.

El reto para las mujeres que aparezcan en las boletas de 2027 será demostrar que la participación femenina no solamente significa ocupar espacios, sino transformar la manera de ejercer el poder.

La sociedad ya no quiere solamente rostros nuevos.

Quiere resultados.

Quiere transparencia.

Quiere preparación.

Quiere congruencia.

Y, sobre todo, quiere representantes que entiendan que llegar al poder no es el final de la carrera.

Es el momento en que comienza el verdadero juicio ciudadano.

Porque después de los escándalos que han sacudido a la clase política, la pregunta rumbo a 2027 no será únicamente cuántas mujeres llegarán.

La pregunta será:

¿Qué clase de mujeres queremos ver gobernando?