
Mientras en Morena las olas ya golpean con fuerza rumbo a 27, con grupos, bloques, mediciones, jaloneos y mensajes que se envían hasta por debajo de la mesa, en el Partido Acción Nacional (PAN) el mar luce mucho más tranquilo.
Pero sólo son apariencias, porque también hay tormentitas en la disputa por la candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla.
Las aspirantes avanzan a su modo y con mucho menos recursos.
Sin espectaculares.
Sin guerra abierta.
El dirigente estatal Mario Riestra Piña ha señalado en varias ocasiones que el partido prevé postular a una mujer, ya que en los últimos 40 años solo han impulsado candidatos hombres para ese cargo.
Tal vez por eso hasta ahora ningún hombre panista ha levantado la mano, al menos visible.
De golpe, varios hombres quedaron en pausa, como el mismo Eduardo Rivera, aunque sigue muy activo en redes sociales y políticamente o hasta Jorge Aguilar Chedraui, quien de pronto se apagó.
Lo que si se habla en los corrillos políticos, es que ya hubo acuerdos entre los grupos riestristas y riveristas o al menos así pareciera.
¿Será?
Lo cierto es que de pronto, Liliana Ortiz reaparece.
La diputada federal encabezó este fin de semana la inauguración del Centro de Apoyo Emocional “Equilíbrate” en la junta auxiliar de Ignacio Romero Vargas.
Después, ya en entrevista abrió la posibilidad de competir por la alcaldía de la capital en el 2027.
Así se unió a la lista.
En ella ya estaban la actual secretaria del partido, Genoveva Huerta, quien ya desde hace meses anda buscando posicionarse.
Además, conserva una estructura partidista que nunca debe subestimarse.
Ya un poco más abajo políticamente hablando de sus reales oportunidades está Ana Teresa Aranda, quien como ya lo dijimos, sale de la cueva y siempre se aparece ya que llegan los tiempos electorales.
También Lupita Arrubarrena, que representa al panismo del Cabildo poblano.
Gabriela Ruiz controla la dirigencia municipal.
Carolina Beauregard, Mónica Rodríguez y Pily Vargas completan un abanico que todavía puede modificarse.
Aunque a ellas se les ve mas compitiendo por una curul.
Y, por supuesto, siempre aparece el nombre de Susana Riestra, aunque oficialmente permanezca fuera de la lista principal.
Claro, aún ninguna puede sentirse dueña de la candidatura, sobre todo porque todo indica que esperarán a que Morena saque su candidato o candidata.
La apuesta panista es que Morena llegue dividido o con alguien que no genere consenso.
Por eso buscará una candidata con alto conocimiento y capacidad de sumar voto independiente.
Y buscará que la elección sea un referéndum sobre el gobierno, más que en una competencia de marcas partidistas.
Por eso ya se comenzaron a mover perfiles con anticipación, además de que utilizarán encuestas y criterios de competitividad.
Así se sabrá a quién mandarán a una guerra que se vaticina muy complicada y ruda.
Tiempo al tiempo.