
A lo largo de la historia cierto grupo de la sociedad defiende los usos y costumbres sin visualizar que no somos, vamos siendo; la realidad que construimos depende mucho de nuestro contexto y de nuestros sentidos que aún están limitados si comparamos nuestra vista con la de un águila o nuestro olfato con el de un perro.
Nuestra realidad como comunidad se construye según nuestras vivencias y creencias, la sociedad se transforma constante y lentamente, por ello no percibimos como las costumbres y tradiciones se modifican, pero lo hacen y seguirá con el paso de las generaciones, porque es destino de la humanidad evolucionar o involucionar en sus formas.
Hoy sabemos que este sincretismo se multiplica con la globalización, nuestros niños piden calaverita desde hace muchos años eso no es nuevo, la ofrenda se transforma en muchas regiones y en otras afortunadamente se conserva lo que hace que muchas personas quieran viajar a distintas partes del país a observar una parte de su cultura.
Las brujas en su momento fueron mujeres sabías que conocían de remedios y hierbas, algunos mencionan que usaban sombrero para que su cabello no cayera en las preparaciones, escobas para mantener limpios sus lugares y gatos para exterminar a los ratones, aunque lamentablemente las exterminadas fueran ellas y muchos hombres ilustres que no cabían en la época.
No podemos tachar de invalidas prácticas o costumbres de otras personas sin caer en la discriminación, en la actualidad hasta surgen nuevas religiones que a muchos nos asombran y a otros tanto les parecen absurdas, lo único que nos puede salvar no es querer que todo permanezca como lo conocimos, sino cuidar nuestras nuevas creencias y saber si nos ayudan a ser mejores miembros de una sociedad que se construye día a día, y que lamentablemente también se destruye en el sentido de que ahora somos un poco más individualistas con el avance tecnológico, en fin eso también será parte de las adaptaciones sociales que tenemos que entender y sino mínimo respetar.