viernes, 25 de septiembre de 2026 Noticias al momento
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SEGUNDA PARTE

Durante años les dijimos:

«Estudia para conseguir un buen empleo».

Muchos estudiaron.

Después descubrieron que un título universitario no garantiza automáticamente estabilidad laboral.

Encuentran vacantes que piden experiencia cuando apenas egresaron.

Salarios que no corresponden con sus expectativas.

Contratos temporales.

Trabajo sin prestaciones.

O empleos completamente diferentes de aquello que estudiaron.

El resultado es frustración y, en muchos casos, migración hacia otras ciudades o países.

Un estado que forma talento y después no puede retenerlo está subsidiando el desarrollo de otras regiones.

El gobierno no debe crear todos los empleos

También debemos evitar una idea equivocada.

El gobierno no puede ni debería convertirse en el principal empleador.

Su responsabilidad consiste en generar las condiciones para que empresas, emprendedores e inversionistas puedan producir empleos formales.

Seguridad.

Infraestructura.

Educación.

Estado de derecho.

Simplificación administrativa.

Crédito.

Innovación.

Conectividad.

Capacitación.

Y certidumbre para invertir.

La mejor política laboral no consiste solamente en entregar apoyos.

Consiste en construir una economía donde las personas puedan generar ingresos mediante trabajos productivos y dignos.

El indicador que deberíamos comenzar a presumir

Quizá México debería dejar de celebrar únicamente su baja tasa de desempleo.

Porque tener una persona trabajando ocho o diez horas sin seguridad social y con un ingreso insuficiente puede mejorar la estadística de ocupación.

Pero no necesariamente mejora su vida.

El verdadero éxito debería medirse de otra manera:

¿Cuántos empleos formales creamos?

¿Cuánto aumentaron los salarios reales?

¿Cuántos trabajadores tienen seguridad social?

¿Cuántos salieron de la pobreza gracias a su trabajo?

¿Cuántos jóvenes consiguieron empleos relacionados con aquello que estudiaron?

¿Cuántas familias pueden vivir dignamente de su salario?

Ahí debería estar la discusión.

México registró 2.9% de desempleo en julio de 2026, pero 56.2% de informalidad.

Puebla registró apenas 1.8% de desocupación, pero 70.3% de informalidad laboral.

Esos dos números juntos cuentan una historia completamente diferente.

Por eso la pregunta ya no debería ser únicamente:

¿Tienes trabajo?

Deberíamos comenzar a preguntar:

¿Tu trabajo te permite vivir dignamente?

Porque un país no derrota la pobreza simplemente manteniendo ocupada a su población.

La derrota cuando el trabajo se convierte realmente en una herramienta de movilidad social.

Y mientras siete de cada diez trabajadores poblanos permanezcan en la informalidad, todavía tendremos muy poco que celebrar.

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