
POR: LAURA ZEPEDA.
Las personas que se ríen en momentos serios no son insensibles; su cerebro utiliza la risa como un mecanismo de defensa, ante situaciones de alto estrés, dolor o nerviosismo, el sistema nervioso se sobrecarga y libera endorfinas para liberar la tensión acumulada, funcionando como una válvula de escape involuntaria.
A menudo esta reacción se interpreta de forma equivocada, pero en realidad, es simplemente una respuesta automática del cuerpo para recuperar el equilibrio emocional y no significa que la persona no sienta empatía por lo que ocurre.
Reír en un momento especialmente delicado o serio suele interpretarse como una falta de respeto o sensibilidad, sin embargo, la psicología ofrece una explicación que esta reacción conocida como risa nerviosa, no suele reflejar indiferencia hacia lo que está ocurriendo, sino un intento autentico del cerebro por aliviar la tensión emocional.
Se trata de un mecanismo de regulación que puede aparecer cuando una persona experimenta niveles muy elevados de estrés, ansiedad o incomodidad.
Los expertos explican que la risa no siempre está relacionada con la diversión, en determinadas circunstancias el cerebro puede utilizarla como una estrategia para disminuir el impacto de emociones intensas, como el miedo, la tristeza, la vergüenza o la incertidumbre.
Eso si, los expertos recuerdan que cada caso es diferente, si este comportamiento aparece de forma constante, provoca problemas en la vida diaria o se acompaña de otros síntomas emocionales, es recomendable consultar a un especialista en salud mental.
“REIRSE DE UNO MISMO ES AMAR LA PROPIA LOCURA” (Víctor Hugo)