Las elecciones del 2027: prueba de fuego para el INE de Morena

Por: Alejandro Mario Fonseca

A finales del siglo XIX se puso de moda el término «carabina» para referirse a esa señorita de compañía que los padres de la buena sociedad imponían a sus hijas para garantizar la moralidad en su trato con los chicos. Sabemos que esta carabina surge relacionada con la de Ambrosio por su manifiesta inutilidad en el intento de garantizar la castidad de las jóvenes. Lo que dio paso al término “chaperón”.

Tradicionalmente una “chaperona” era una mujer mayor (casada o viuda) que acompañaba a una mujer joven, especialmente en presencia de hombres. Era una garantía de la virtud de la joven en cuestión. ¿A usted de niño, nunca lo mandaron de chaperón de alguna de sus hermanas o primas?

A los chaperones los aguantan y los resienten los  jóvenes  que son supervisados. La práctica de los chaperones especialmente aquel que supervisa a un solo joven ha caído en desuso en la sociedad occidental moderna.

Sin embargo, el término se sigue usando para referirse a parientes o profesores que supervisan a alumnos en los bailes de la escuela o en excursiones y visitas.

¿Era el INE realmente ciudadano?

Pero yendo al punto que me interesa, en México en cuanto a democracia electoral, el horno nunca ha estado para bollos. Tan sólo hay que ver las declaraciones del presidente del INE, Lorenzo Córdova hace 9 años, pura demagogia. Veamos algunos ejemplos.

“Se trata de contribuir al desarrollo de políticas públicas que nos ayuden a modificar la cultura política del México pre-democrático, y construir ese nuevo paradigma cultural que rechace la corrupción y que se indigne ante la desigualdad y que canalice su descontento o sus inquietudes mediante acciones en el espacio público” (3 de mayo de 2017).

“La violencia es inaceptable en un contexto democrático. Las elecciones son y deben ser un espacio por definición de convivencia pacífica y tolerante de las diferencias, y son una riqueza de nuestra convivencia política: son la pluralidad que caracteriza a nuestro país. Bienvenidas sean las contiendas tan intensas como sean necesarias, pero siempre sin traspasar el límite definitorio de toda democracia, la no violencia” (26 de mayo de 2017).

… “ni la democracia llegó para quedarse, ni las elecciones son un procedimiento irreversible de acceso al poder; o cuidamos a nuestra democracia y procuramos a las elecciones, o las regresiones autoritarias de las que la historia no está exenta, estarán presentes entre nosotros” (12 de junio de 2017).

“La democracia soy yo”

Uno de sus más famosos exabruptos fue algo así como “sin INE no hay democracia”. Sólo le faltó decir, parafraseando al rey sol Luis XIV “la democracia soy yo”.

¿Por qué digo todo esto? Pues porque el INE nunca ha sido realmente ciudadano. En él estaban representados los partidos políticos, su conformación la negociaban los oligarcas del PRI, PAN y PRD, en función de sus votos en las cámaras. En el INE dominaban el PRI gobierno y sus allegados. Además, era carísimo.

Lorenzo Córdova hablaba como si realmente fuera presidente de un INE ciudadano, pero no lo era. Junto a los fundadores, José Woldenberg, Granados Chapa, Santiago Creel y demás; Córdova, Jacobo y sus cuates, se veían ridículos.

Podemos utilizar muchos adjetivos peyorativos para referirnos a Lorenzo Córdova, el que más me gusta es el de “la carabina de Ambrosio”: lo que realmente fue es una especie de, inútil “chaperón” de una joven democracia muy manoseada, maltratada y abuzada, no hay duda.

El INE ahora está controlado por Morena

La modernización del INE todavía está en veremos. Sus consejeros, después de unas elecciones muy discutibles, siguen siendo controlados por el gobierno, sólo que ahora nos gobierna Morena.

Lo que estamos por vivir en las próximas elecciones, del 2027 será una verdadera prueba de fuego para la democracia electoral mexicana que sigue estando en pañales. Ya veremos qué pasa.

Los gobiernos de AMLO y el de Sheinbaum han recibido un vendaval de descalificaciones, a la débil oposición le queda un solo recurso crítico válido: el de tacharlos de populistas. Y sí, en eso tienen razón.

Sin embargo, esto no los hace menos democráticos. El populismo es un producto endógeno, no una causa sino una consecuencia de la inmadurez de nuestra democracia. México nunca ha sido democrático, pero este ya es otro tema.