Entre la defensa legítima y las falsas expectativas: agua, pueblos originarios y presión social en San Andrés Cholula No representan a la ciudadanía pero sí a intereses ajenos

SEGUNDA PARTE

No todos piensan igual.

No todos tienen los mismos intereses.

No todos respaldan a las mismas personas.

Y, sobre todo, ningún dirigente debería asumir automáticamente que hablar en nombre de un grupo equivale a hablar en nombre de todo un pueblo.

El reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas contempla precisamente la existencia de instituciones representativas y sistemas normativos propios.

Por ello, una pregunta periodística elemental debe acompañar cualquier movilización:

¿Dónde está el acta de la asamblea?

¿Quiénes participaron?

¿Cuántas personas votaron?

¿Quién convocó?

¿Qué se acordó exactamente?

¿El acuerdo fue comunitario o solamente de una organización?

¿Existe representación formal?

¿Se consultó a comerciantes, vecinos, propietarios y usuarios?

¿Se presentaron estudios técnicos?

Preguntar esto no es atacar a los pueblos originarios.

Al contrario.

Es tomar en serio su voz.

El peligro de convertir una causa noble en negocio político

Una causa social puede comenzar con una preocupación auténtica y terminar siendo utilizada por algunos dirigentes para obtener notoriedad, espacios de negociación, beneficios económicos o influencia política.

No afirmo que esto esté ocurriendo en todos los casos.

Pero sería ingenuo negar que la movilización social también puede ser utilizada como mecanismo de presión.

El agua, el territorio y la identidad indígena poseen una enorme fuerza emocional.

Quien logra colocarse como “defensor del pueblo” obtiene capacidad para convocar, presionar autoridades y negociar.

Por eso la sociedad debe exigir transparencia también a quienes dicen defenderla.

¿Quién financia las movilizaciones?

¿Quién paga los abogados?

¿Quién elabora los documentos?

¿Quién negocia con las autoridades?

¿Qué acuerdos se alcanzan detrás de las puertas?

¿Qué beneficios obtiene la comunidad y cuáles obtiene el dirigente?

Son preguntas incómodas, pero necesarias.

La transparencia no puede exigirse únicamente al gobierno.

También debe exigirse a las organizaciones sociales.

El agua debe defenderse con ciencia, no con rumores

El problema hídrico de San Andrés Cholula es demasiado serio para reducirlo a consignas.

El municipio necesita conocer con precisión:

* disponibilidad de agua;

* niveles de los acuíferos;

* volumen de extracción;

* número de pozos;

* concesiones existentes;

* consumo agrícola, doméstico, comercial e industrial;

* crecimiento poblacional;

* impacto de nuevos desarrollos;

* capacidad real de las redes;

* y proyecciones de disponibilidad futura.

Si un proyecto comercial amenaza el agua, debe demostrarse técnicamente.

Si un pozo es ilegal, debe denunciarse ante la autoridad competente.

Si existe sobreexplotación, deben presentarse mediciones.

Si existe corrupción, deben presentarse documentos.

Porque el agua no se defiende con miedo: se defiende con información, vigilancia ciudadana, ciencia y legalidad.

Ni gobierno absoluto ni asamblea absoluta

San Andrés Cholula necesita encontrar un equilibrio.

El Ayuntamiento no puede gobernar ignorando a sus comunidades.

Pero las comunidades tampoco pueden pretender gobernar sustituyendo al Ayuntamiento.

El Estado debe escuchar.

Los pueblos deben participar.

Los comerciantes deben ser considerados.

Los inversionistas deben cumplir la ley.

Y la ciudadanía debe tener acceso a la información.

Ese equilibrio es mucho más difícil que bloquear una calle o lanzar una consigna, pero también es mucho más democrático.

La propia Constitución establece que las consultas a pueblos y comunidades deben realizarse bajo principios que garanticen el ejercicio efectivo de sus derechos.

Por tanto, la verdadera discusión no debería ser “pueblos originarios contra gobierno”, ni mucho menos “pueblos originarios contra empresas”.

La pregunta correcta debería ser:

¿Qué modelo de San Andrés Cholula queremos construir?

Uno donde el desarrollo destruya identidad, agua y territorio sería inaceptable.

Pero también sería peligroso construir otro modelo donde cualquier grupo pueda detener inversiones, cerrar negocios o cuestionar permisos sin demostrar jurídicamente sus argumentos.

La defensa del pueblo también exige responsabilidad

Los pueblos originarios de San Andrés Cholula no necesitan falsos salvadores.

Necesitan representantes capaces de defender sus derechos sin manipular sus necesidades.

Necesitan dirigentes que sepan distinguir entre una demanda legítima y una expectativa imposible.

Necesitan estudios sobre agua, no rumores.

Necesitan abogados que expliquen la ley, no consignas que prometan facultades inexistentes.

Necesitan asambleas verdaderamente representativas.

Necesitan transparencia.

Y necesitan que sus causas no sean utilizadas como plataforma personal.

Porque defender el territorio no significa apropiarse de la voz del territorio.

Defender el agua no significa apropiarse políticamente de la preocupación por el agua.

Defender al comercio local no significa convertir automáticamente en enemigo a quien invierte.

Y defender la identidad de San Andrés no significa cerrar las puertas al futuro.

La verdadera defensa de un pueblo consiste en garantizar que las decisiones que afectan su vida se tomen con información, participación, legalidad y responsabilidad.

San Andrés Cholula merece algo más que falsas expectativas.

Merece verdad.

Y la verdad, cuando se habla del agua, del territorio y del futuro de una comunidad, no puede depender de quién grita más fuerte en una manifestación.

Debe estar respaldada por documentos, estudios, leyes, acuerdos comunitarios auténticos y resultados comprobables.

Porque si la causa es verdaderamente del pueblo, la transparencia no debería ser una amenaza para nadie. Hoy se les reconoce, no conocen historia menos tradición y no representan a nadie. Que cosas .

 

Fuentes consultadas: información pública y reportes periodísticos sobre las movilizaciones de junio y agosto de 2026 en San Andrés Cholula, así como el marco constitucional relativo a pueblos y comunidades indígenas y la regulación del aprovechamiento de aguas nacionales.