
En un mundo lleno de mercadotécnica y donde se nos dicta desde muy pequeños el consumismo y los estilos de vida, es justo que alguien abogue por el arte que se ha minimizado y no conforme con eso se ha tratado de desvalorizar o peor aun valorizar solo de forma económica.
Aunque tal vez no se pueden comparar arte y capitalismo ya que están en dos esferas diferentes, es justo abogar por el arte en una sociedad que cada día lo asume como solo un algo, cuando en realidad el arte puede y debe estar altura de cualquier religión y de cualquier filosofía, ya que el arte se encarga de alimentar pero no solo el bolsillo, alimenta el espíritu, cura, alivia, conforta y también enfrenta y es tan complicado que es difícil de definir, el arte es más una cuestión para sentir y no tanto para entender.
Si este argumento no es suficiente para cargarlo de valor he de decir que hemos de analizar los lugares comerciales versus los lugares que está hechos para fomentar el arte, y no me refiero a los centros comerciales solamente ampliemos un poco más el foco y analicemos ciudades, municipios y hasta estados donde si bien no centran su atención al fomento del arte no son tan comerciales como sus vecinos y créanme no encuentro un lugar donde la sociedad tenga como foco el comercio y el lugar se va limpio, lamentablemente los lugares que se dedican solo al comercio tienen problemas de basura e inseguridad.
Cuando una sociedad esta más centrada en conservar sus sitios históricos y artísticos se ve un desarrollo social, municipios o ciudades más limpias más amplias y donde caminar por sus calles no lleva el reto del comercio sino de la tranquilidad de circular por ella y conocerlas sin tener que escuchar gritos para acercarse a consumir, y no es por estar en contra del comercio, es abogar que al arte se preserve como cura social, en sociedades cada día más consumistas.