
Desde el descubrimiento del fuego y la invención de la rueda y seguramente mucho antes, el hombre se ha hecho acompañar del conocimiento; el conocimiento sin duda da una especie de poder y el poder a su vez nos otorga más seguridad en nosotros mismos y en el entorno, hasta ahí todo bien, sin embargo, la dinámica se comienza a complicar cuando el poder se vuelve adicción y el poder se utiliza para ejercer un control sobre el otro, el conocimiento entonces se vuelve el centro de la disputa.
Muchos y grandes hombres no solo han logrado generar conocimiento y entregarlo a la comunidad, sino también desapegarse hasta en cierta medida del poder o dinero que esto les otorgaría; como Alexander Fleming con el descubrimiento de la penicilina y sus beneficios, que decide no patentar su descubrimiento para que llegará más rápido a la gente que lo necesitará; pero pareciera que detrás de todo buen descubrimiento o invento se puede generar un daño colateral.
¿Como podríamos entonces seguir evolucionando en el conocimiento? sin que esto implique en algún momento conflictos sociales como cuando un país termina sus recursos materiales y tiene que invadir a otros; o cuando se generan armas de destrucción con la idea de la autoprotección.
¿Cómo se controla el conocimiento? ¿se puede controlar el poder? ¿o se nos olvida que somos una especie débil? que sobrevivió gracias a que vivimos y trabajamos en comunidad.
Hay más interrogantes que respuestas en este mundo, gracias a eso generamos el conocimiento; quizá lo único que nos falte es desarrollar la conciencia social de que nuestra supervivencia hace miles de años dependía de sobrevivir en comunidad y por ello el conocimiento y el poder no puede ser algo individual; tenemos que seguir creciendo socialmente en conciencia y entendiendo que por mucho que nos haga sentir seguros el tener controlado nuestro entorno a través del conocimiento, y que ello nos otorgué el poder de sobresalir, sino buscamos crecer socialmente posiblemente el progreso solo sea autodestrucción.