¿Crisis turística y cultural en la región Cholulteca?  ¿administrativa, jurídica, o de planeación, desarrollo y gobernanza?

Analista político y Egresado de la UNAM

PRIMERA PARTE

Seguimos con la Historia y con las necesidades y hay que resaltar:

La crisis de la región Cholulteca no es solo administrativa: es jurídica, porque vulnera principios constitucionales de planeación, desarrollo y gobernanza, sostienen algunos expertos.

Cholula: dos municipios, un mismo sistema que no está funcionando

No es solo San Andrés Cholula.

Es también San Pedro Cholula, pero hay muchos municipios que están pasando por este fenómeno a causa de una aculturación deformada.

en el caso de la región, dos municipios separados en lo administrativo, pero profundamente unidos en lo histórico, lo cultural, lo social y, hoy también, en algo más preocupante: una misma crisis estructural que se ha normalizado.

Porque hay que decirlo sin rodeos:

Cholula no es pobre.

Cholula está mal organizada, mal planificada… y, en muchos casos, áreas operadas por pésimos funcionarios, sin experiencia, improvisando y sin trayectoria profesional y laboral.

Estamos hablando de un territorio que concentra una de las herencias más importantes de Mesoamérica, con un símbolo como la Gran Pirámide, con tradiciones vivas que no han desaparecido pese al paso del tiempo, con universidades, crecimiento urbano, inversión inmobiliaria y cercanía con una capital estatal dinámica.

Es decir, tiene todo.

Y, aun así, no despega cómo debería.

¿Por qué?

Porque el problema nunca ha sido la falta de recursos, sino la ausencia de un modelo claro de desarrollo territorial.

Pero también hay que decirlo, falta de interés por invertir en la cultura y en el turismo.

Hoy, tanto en San Andrés como en San Pedro, lo que existe es una suma de decisiones aisladas, sin articulación, sin continuidad y, muchas veces, sin entendimiento del territorio.

El resultado es visible para cualquiera que camine Cholula:

Calles cerradas sin lógica.

Vialidades reducidas sin alternativas.

Ciclovías mal integradas.

Entradas bloqueadas los fines de semana.

Eventos sin planeación.

Comercio desordenado.

Turistas desorientados.

Y en medio de todo eso, una constante: la falta de orden.

Porque un destino turístico no se define por lo que tiene, sino por cómo lo organiza.

Hoy el visitante llega a Cholula, pero no encuentra un sistema que lo guíe. No hay señalética suficiente, no hay rutas claras, no hay integración entre lo histórico, lo cultural y lo comercial.

Camina, observa… pero no necesariamente consume.

Y cuando no consume, la economía local no se activa.

Ese es el verdadero problema.

Se ha confundido la llegada de visitantes con desarrollo económico.

Y no son lo mismo.

El turismo sin estructura es turismo de paso.

Y el turismo de paso no transforma nada.

Mientras tanto, las decisiones en materia de movilidad han terminado por afectar directamente a quienes sostienen el territorio: los comerciantes, los vecinos, los trabajadores.

Reducir carriles sin estudios, cerrar calles clave sin rutas alternas, desordenar los accesos… todo eso tiene una consecuencia directa:

Menos flujo.

Menos visibilidad.

Menos ventas.

Y sin ventas, no hay economía local.

A esto se suma otro factor delicado: el desorden en el comercio.

Espacios saturados, falta de regulación efectiva, presencia de comerciantes externos sin integración al tejido local. No se trata de excluir, se trata de ordenar.

Porque cuando no hay reglas claras, la derrama económica no se queda en Cholula. Se fuga.

Y entonces ocurre lo absurdo: un lugar con alta actividad… pero con bajo beneficio para su propia gente.

En paralelo, la cultura ha sido mal entendida.

 

CONTINUARA…