La ligereza de Delfina

Los señalamientos que hizo la diputada Delfina Pozos Vergara contra la directora de Comunicación Social del Congreso del Estado, Luz María Carrera Téllez, conocida por cariño como Lucero o Lucerito, abren una discusión que vale la pena poner en su justa dimensión.

En el Poder Legislativo es normal que existan desacuerdos sobre la forma en que se maneja la comunicación institucional.

Los diputados buscan posicionar temas, fijar agenda y amplificar sus mensajes.

Del otro lado, las áreas de comunicación tienen la responsabilidad de ordenar la información institucional, establecer criterios y mantener reglas para la difusión de contenidos.

Esa tensión es natural en cualquier Congreso.

Lo que no resulta justo es que una diferencia política termine trasladándose al terreno personal, especialmente cuando se trata de una profesional con una trayectoria amplia y conocida dentro del ámbito de la comunicación en Puebla.

Lucero  no es una improvisada dentro del medio.

Su nombre es ampliamente identificado en el gremio periodístico y de comunicación institucional por un trabajo constante a lo largo de más de dos décadas en distintos espacios vinculados a medios y dependencias públicas.

La conozco desde hace más de veinte años, cuando coincidíamos en diferentes etapas del ejercicio periodístico y de la comunicación pública.

En ese tiempo, siempre se ha conducido con probidad, seriedad y respeto hacia el trabajo de los medios.

En un entorno como el poblano, donde el ecosistema mediático es relativamente pequeño y todos terminan coincidiendo en distintos momentos profesionales, las trayectorias se conocen bien.

Las reputaciones no se construyen con discursos, sino con años de trabajo cotidiano frente a reporteros, editores, directores de medios y equipos institucionales.

Quienes han ocupado cargos similares saben que dirigir la comunicación de una institución política implica administrar presiones de todos los frentes.

Legisladores, coordinadores parlamentarios, medios de comunicación y la propia dinámica política generan un entorno donde es imposible satisfacer a todos.

Sin embargo, una inconformidad política no debería convertirse en un intento de cuestionar la reputación profesional de una persona que ha construido su carrera durante años.

Las diferencias entre actores políticos se procesan en el debate público, en los órganos legislativos o en los espacios institucionales correspondientes.

Las trayectorias profesionales, se miden por el tiempo y por la forma en que cada persona se conduce a lo largo de su carrera.

En ese terreno, Lucero Carrera tiene una historia que habla por sí misma.