En tiempos de incertidumbre…

Que el miedo no te paralice, siempre que tenemos miedo por lo regular lo catalogamos como algo negativo; pero si logramos que nos haga avanzar en esta vida podemos aprovechar hasta el miedo.

Todos en algún momento sentiremos miedo; la diferencia será que hacemos con él, correr o paralizarnos ante una situación, tal vez en la mayoría de las ocasiones lo que debemos hacer es lograr reaccionar y mantenernos a salvo.

Muchas veces nos quejamos de la monotonía, pero es mejor permanecer en esa tranquilidad habitual que conocer el misterio de la incertidumbre, sobre todo de una palabra que, si da mucho miedo “GUERRA”, socialmente lo peor que nos podría pasar es dejar de preocuparnos por nuestros problemas habituales y que nuestra mayor preocupación sea sobrevivir.

Nuestro entorno no siempre es el más amigable, y muchas veces nos abruma la idea del ámbito mundial, sobre todo cuando existen tantas rencillas y manifestaciones de odio. ¿Podremos hacer algo para conservar la calma?, la mejor manera es conservar la paz del entorno; si no podemos injerir en el ámbito mundial es el momento de ponernos en paz con nosotros mismos.

Instar a nuestro comportamiento a ser más empático con el entorno y comenzar a comprender y pacificar lo que podamos, la relación con el vecino o con la familia; sobre todo con la pareja y los hijos; la paz comienza con nosotros y se transmite y transmuta a nuestro entorno.

Roguemos por la paz y comencemos por estar serenos con el mundo, seguramente todos desde nuestros espacios podemos comenzar a mantener la tranquilidad y retomar lo que nos ponga en calma, el miedo tal vez sea nuestro compañero para los próximos días, pero también que sea nuestro recordatorio de que todos podemos mantener la armonía en nuestras acciones diarias, controlemos nuestras desavenencias, es mejor retirarse a tiempo y hablar de lo que nos molesta que estallar por no poner un límite, usemos la comunicación y que el amor sea nuestra manta para confortar nuestra seguridad.