LA FIESTA DE LA CANDELARIA- ATLCAHUALO Y TAMALES

Por: Dra. Margarita Tlapa Almonte

PRIEMRA PARTE

El Día de la Candelaria o la Candelaria fiesta que se celebra el 2 de febrero de acuerdo al calendario juliano, correspondiente al 12 de febrero a partir de la reforma gregoriana de 1582. fiesta con sincretismo religioso prehispánico-católico por el mestizaje de la fe hebrea, cristiana y la prehispánica de México. De acuerdo a los antecedentes hebreo-cristiano la Ley de Moisés escrita en el Levítico, todos los primogénitos deberían ser presentados en el templo, y sacrificar un cordero o un par de palomas blancas, una ceremonia y ritual que se realizaba 40 días después del nacimiento de niño, después de que la madre había eliminado toda impureza producto del parto y José y María presentan al Niño Jesús en el templo, después de terminar el periodo de purificación de María.

Para entender el mestizaje de la Fiesta de la Candelaria, es importante mencionar que el calendario del xiuhpohualli constaba de 18 veintenas, a las cuales se les agregaba 5 días más al final del año, los llamados nenontemi, los días aciagos. Fray Bernardino de Sahagún menciona, los antiguos nahuas celebraban la veintena llamada Atlcahualo “se dejan las aguas” entre el 12 de febrero y el 3 de marzo, una fiesta dedicada a Tláloc, dios de la lluvia y a los tlaloques que habitan las cimas de algunas montañas y cerros del valle. A estas deidades se les ofrendaban niños, “tiras humanas”, tlacatetehuitl, quienes eran sacrificados en las cimas, así como en un remolino de agua de la laguna de Tezcuco llamado Pantitlán.   El Atlcahualo es una de las veintenas prehispánicas que corresponde a la época seca del año, tonalco, ‘el calor del sol’ lo llamaban los mexicas. Se traduce como “se dejan o terminan las aguas”, se conocía también como Cuahuitlehua, y Xilomaniztli, que hace referencia al maíz tierno, debido a que “la pintaban con unas mazorcas de maíz en el puño, antes de cuajarse el grano… que quiere decir que tiene en la mano xilotes”. En este primer mes mexica, celebraban a los tlaloques como dioses de la lluvia, a Tláloc dios de la lluvia y los cerros, dfeidad a la que se le hacían ofrendas de mazorcas de maíz para la siembra proveniente de la cosecha anterior, con las que iniciaban rituales petitorios que se prolongaban durante la época más seca del año, hasta el mes de Huey tozoztli correspondiente a fines de abril/inicios de mayo”, las ofrendas también eran para su esposa, Chalchiuhtlicue, “la de la falda de jade”, ambas deidades consagradas al agua, a la vida, a lo vital, y a Ehecatl-Quetzalcoatl como dios del viento y precursor de la lluvia, los ritos para invocar la acción de las deidades de la lluvia y de la agricultura. Se realizaban sacrificios de niños con la finalidad de recrear el momento mítico de la creación y la regeneración del tiempo cíclico. Se honraba a los tlatoque para pedir lluvias e iniciar la siembra, después de la temporada de la sequía, restituyendo con el sacrificio las lluvias que se dieron al inicio, que deberían ser absorbidas por la tierra para su germinación y fructificación.

Los mexicas eran quienes celebraban el Atlcahualo veintena que iniciaba en febrero, la fiesta indicaba el inicio de la temporada de siembras, se llevaba el maíz a bendecir las semillas, para posteriormente sembrarlo. Las crónicas de Sahagún mencionan sobre una de las fiestas de las veintenas donde se realizaba sacrifico a los tlaloques (las nubes) los ayudantes de Tláloc, los tonalamatl indicaban que en los días 1 y sucesivos de la trecena deberían presentarse ofrendas en los montes y manantiales, donde se construían los Ayauhcalco, también iniciaba el tonalpahualli, y en general la cuenta del tiempo sagrado. Mendieta menciona que algunos pueblos hacían coincidir el día 1 cipactli con el inicio del ciclo de las veintenas. En el primer día realizaban ofrendaban niños vestidos de gala, realizaban una peregrinación de un templo dedicado a los tlatoques en los cerros, en la Procesión hacia el cerro, llevaban instrumentos musicales de viento, los quaquacuiltin, quienes guiaban las procesiones con la sonaja nahualcuahuitl o el chicahuaztli (sonaja). Todos los participantes vestían con elegancia y sus respectivos objetos ceremoniales. La sonaja se utilizaba para despertar a las entidades sagradas de la naturaleza y cambiar el clima adverso, invocaban o alejaban a las lluvias, el granizo y la neblina para permitir el buen desarrollo de los cultivos y la vegetación. Durante la fiesta se colocaban palos largos en las casas, adornados con papeles en forma de banderas untados de ulli derretido para producir el verdor, retoño y crecimiento de la planta. En esta fiesta se realizaba la conmemoración del Quinto Sol, siendo los tlatoque los nuevos sustentadores del mundo.

El principal ritual era el sacrifico de infantes en los cerros de la Cuenca de México y del lago de Texcoco, en el Monte Tláloc. Rituales que también se realizaban en los cerros Tepetzinco (peñón de los baños), Tepepulco (peñón viejo), el Cocotl, el Ioaltecatl (Sierra de Guadalupe) entre otros. La fiesta era con rituales petitorios para pedir las lluvias para la temporada de cultivo. Ofrendaba en esta fiesta tamales a los tlaloque. Destacaban los atamalli, “tamales de agua” no tenían relleno, y su propósito era celebrar conmemorar el nacimiento del dios Centéotl. La ceremonia que de acuerdo a su cosmovisión representaban la regeneración hacían llorar a los niños, los sacrificaban en los Ayahuacalli que se localizaba en el lago de Texcoco y en algunos de los cerros de la Cuenca de México, con augurio de que hubiera abundancia. Posiblemente por eso los evangelizadores al observar las coincidencias religiosas prehispánicas con las católicas, empalmaron la tradición del culto católico la tradición de los niños en la Rosca de Reyes, además de llevar la imagen del Niño Jesús a los templos y en la misa daban a conocer el significado católico para ir olvidando el significado prehispánico.

En la fiesta del Atlcahualo se ofrecían tamales, considerados como una ofrenda sagrada que representaba la creación del hombre de maíz para consumirse al inicio del ciclo agrícola con la finalidad de asegurar las lluvias y la abundancia con las buenas cosechas. Se ofrendaban a como Tláloc, Huitzilopochtli y Xilonen (diosa del maíz tierno), en las diferentes veintenas del ciclo agrícola.  La palabra tamalli proviene de náhuatl y se traduce como “envuelto”, pues esa es su principal característica:

Fray Bernardino de Sahagún, quien narra que antes de la llegada de los conquistadores, ya había registros previos del consumo del tamal, incluso en códices.

“…una comida bien conocida en estos países, y muy usada, especialmente por los indios, con masa de maíz, hojas de mazorca de maíz y dentro de una olla de barro sin agua”.

El tamal prehispánico es de origen prehispánico, Cuando el maíz fue domesticado cerca de 1500 a. C. se comenzó a utilizar nixtamalizado para preparar tortillas, pues era el alimento principal de todos los días entre la población. Por otro lado, los tamales, su origen se remonta al menos al año 800 a.C. y eran considerados alimentos de dioses y guerreros, se cree comenzaron a prepararse cerca del año 250 a. C. y solían consumirse en banquetes festivos en los valles centrales, eran una parte esencial de la dieta, la religión y la cultura mesoamericana desde hace más de 5,000 años. Se preparaban con masa de maíz nixtamalizado, se rellenaba con ingredientes locales como salsa roja, amaranto, frijoles, calabaza, quelites, manzanilla, hongos y carnes como pavo, ranas, venado, ajolote, conejos o pescados, rellenos de chiles, hierbas, se cocinaban al vapor y se consumían como ofrendas religiosas en rituales, fiestas y como alimento para guerreros y nobles, para honrar a deidades como Huitzilopochtli (dios de la guerra), Xilonen (diosa del maíz) y Tláloc.  Eran envueltos en hojas de maíz, plátano, maguey o chaya. Durante la celebración del Atamalcualiztli (cada 8 años), los mexicas ayunaban comiendo solo tamales de masa simple sin condimentos. Los utilizaban consumidos por la nobleza y los sacerdotes, sirviendo también para fortalecer alianzas políticas.