
Por: Dra. Margarita Tlapa Almonte
El pericón, hierba anís o yauhtli es una planta originaria de México, Guatemala y Honduras, es una hierba de 30 a 80 cm de altura, ramificada, con aroma a anís, las flores de color amarillo brillante agrupadas en racimos, los frutos son pequeños y negros. Esta hierba pertenece a la familia de las Asteraceas (compositae), y al género Tagetes, su nombre científico es Tagetes lucida. Es pariente del cempasúchil, es una planta aromática tradicional utilizada desde la época prehispánica hasta la actualidad. Habita en clima cálido, semicálido, seco, semiseco y templado. Habita en terreno de cultivo, cerca de la milpa, se encuentra asociada a bosque, asociada a bosque tropical perennifolio, matorral xerófilo, pastizal. En ocasiones ocupa partes altas de laderas y montañas en bosque mesófilo de montaña, de encino, de pino, mixto de encino-pino y de junípero. Crece en varios estados del Centro al Sur de México.
La flor del pericón es una planta que forma parte del patrimonio biocultural de México. Representa un claro ejemplo del concepto de patrimonio biocultural, donde la diversidad biológica y la cultural están intrínsicamente ligados a los saberes tradicionales, la ritualidad, la medicina y la identidad cultural de los pueblos y comunidades indígenas, rurales y locales de nuestro país. Su importancia y valor biocultural radica en tres aspectos fundamentales:
Herencia ritual e histórica
El pericón se denomina también yahutli, esta es una palabra náhuatl que significa “niebla o oscuridad”, es una planta que estaba consagrada a Tlaloc, dios de la lluvia. Para los antiguos pueblos mesoamericanos, su brote y floración marcaba el fin de la temporada de lluvias y el inicio de las primeras cosechas del maíz (los elotes). Las ofrendas con esta flor servían para agradecer los alimentos recibidos. Con la evangelización española en México, las órdenes mendicantes asociaron el ciclo del maíz con la Fiesta de San Miguel Arcángel (protector de las fuerzas oscuras, transformándose el ritual agrícola con la colocación de una Cruz elaborada con yauhtli o pericón para “amarar” o repeler al demonio
La creencia popular dice que la noche del 28 de septiembre «el diablo anda suelto» porque San Miguel Arcángel está ocupado o de fiesta por su santo, por lo que, en la víspera de la celebración, las puertas del infierno se quedan sin vigilante porque a San Miguel se le concede el día libre por su santo. Al no haber guardián, el diablo sale a la tierra a hacer maldades, destruir las cosechas y provocar accidentes. Para evitar que el mal entre a las puertas, las comunidades campesinas recolectan la flor para elaborar cruces con la planta adornar puertas, ventanas y los cultivos antes de la media noche del 28 de septiembre para protegerlos de los “malos aires” o el mal actuando como un escudo. Se cree que el fuerte aroma de la flor y su forma sagrada actúan como un escudo que el demonio no puede cruzar. Las cruces se dejan puestas todo el año hasta que se secan. Esta práctica combina el sincretismo entre las ofrendas prehispánicas a deidades de la lluvia y la fe católica. En los sembradíos los pueblos y comunidades celebran las primeras cosechas y fin del temporal, para que, a medio día del 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, se conmemora la derrota del mal.
Importancia con el ciclo agrícola
El pericón no solo es una herencia indígena, sino que es una planta que se sigue utilizando con fines rituales por tener un vínculo con el ciclo agrícola del maíz, ya que su floración coincide con la terminación de la época de lluvias e inicio de las primeras cosechas de maíz, en este caso del maíz tierno. Para los pueblos y comunidades campesinas la planta funciona como un “reloj de la naturaleza” que marca los tiempos de siembra y agradecimiento.
En los sembradíos los pueblos indígenas y rurales de México utilizaban el yauhtli (pericón) para celebrar las primeras cosechas y fin del temporal. En el centro de México se elaboran cruces de pericón que representan los cuatro rumbos, el florecimiento de la planta coincide con el fin del ciclo agrícola y la cosecha de los primeros elotes tiernos. Para hervir los elotes de la primera cosecha en la elotada del año, combinada esta planta generalmente con tequesquite, le da color amarillo, sabor anisado a los elotes y para que provoquen indigestión
Propiedades medicinales y aromáticas ancestrales
Los saberes en relación al pericón, se han transmitido de generación en generación a través de la tradición oral en los pueblos y comunidades campesinas de México, por su uso medicinal con el que curaban parteras y curanderos el cuerpo físico, las emociones y lo espiritual. Se utiliza el pericón o yauhtli para tratar padecimientos digestivos y respiratorios, como el empacho, dolor de estómago, asma y resfriados entre otros. En la gastronomía tradicional la planta se utiliza para sazonar y dar color amarillo a los elotes, atole, chayotes y aguamiel. Por el aroma anisado de sus flores se utiliza en cosmética para la elaboración de ungüentos y cremas.