
* Karina Pérez Popoca, Morena y el dilema de San Andrés y San Pedro Cholula rumbo a 2027
PRIMERA PARTE
Hay momentos en la política en los que una elección deja de ser simplemente una disputa por el poder y se convierte en una discusión sobre la calidad de los gobiernos que habrán de venir.
Puebla se encuentra precisamente en uno de esos momentos.
El proceso electoral de 2027 todavía no comienza formalmente, pero en municipios estratégicos como San Andrés Cholula y San Pedro Cholula ya se desarrolla una disputa política anticipada. Los nombres comienzan a circular, los grupos se reorganizan, los partidos miden fuerzas y los actores políticos empiezan a tomar posiciones.
Pero detrás de esa efervescencia existe una pregunta mucho más importante:
¿Los partidos están construyendo verdaderamente perfiles capaces de gobernar o simplemente están buscando candidatos capaces de ganar una elección?
La diferencia no es menor.
Gobernar un municipio como San Andrés Cholula ya no puede reducirse a administrar servicios básicos, organizar festividades o mantener una relación funcional con los grupos políticos. El crecimiento urbano, la presión inmobiliaria, la seguridad, el agua, la movilidad, el desarrollo territorial, el turismo, la preservación de las comunidades originarias y la relación con los desarrollos privados exigen capacidades técnicas, administrativas y políticas cada vez mayores.
San Pedro Cholula enfrenta desafíos similares, aunque con una configuración social y política diferente.
Por eso, el verdadero debate rumbo a 2027 debería ser el de los perfiles.
Y en ese debate aparece nuevamente una figura que, aunque ha insistido en que no busca repetir en la Cámara de Diputados, ha dejado abierta su participación en la política municipal: Karina Pérez Popoca.
Karina Pérez Popoca: no a la reelección legislativa, sí a la responsabilidad política
Karina Pérez Popoca llegó nuevamente a la escena política de San Andrés Cholula no como una desconocida.
Fue presidenta municipal de San Andrés Cholula entre 2018 y 2021 y actualmente es diputada federal por el Distrito 10 con cabecera en Cholula.
En julio de 2026 hizo una precisión importante: no buscaría la reelección como diputada federal.
La frase tiene una dimensión política que merece ser observada con cuidado.
Pérez Popoca declaró: “No iré a un proceso de reelección para la diputación federal”, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de continuar participando donde pudiera ser útil.
No se trata, por tanto, de una mujer que haya anunciado su retiro de la política.
Al contrario.
Lo que ha planteado es un cambio de espacio.
Y ahí comienza la discusión.
Karina Pérez ha manifestado públicamente que buscará participar en el proceso de San Andrés Cholula. En enero de 2026 incluso afirmó: “sí quiero participar en el proceso electoral del 2027”.
Posteriormente, en julio, explicó que no estaba planteando la continuidad en la Cámara de Diputados, sino la posibilidad de participar nuevamente por la presidencia municipal.
Esto resulta relevante porque Pérez Popoca no estaría buscando una reelección municipal inmediata. Su administración terminó en 2021. Jurídicamente, por tanto, su eventual candidatura pertenece a una categoría distinta a la continuidad inmediata de quien actualmente gobierna.
Pero hay algo todavía más importante.
Su discurso reciente no solamente ha girado alrededor de su propia aspiración.
También ha cuestionado la forma en que Morena debe construir sus candidaturas.
En julio de 2026 hizo un llamado a que la militancia de base sea considerada en la definición de candidaturas y sostuvo que el trabajo territorial de quienes han acompañado al movimiento debe tener peso en las decisiones.
La frase merece atención:
“Es necesario reconocer el trabajo de la militancia.”
Aquí aparece una de las contradicciones centrales de Morena.
El partido que nació políticamente desde el discurso de la organización territorial, de los movimientos sociales y de la participación de ciudadanos que durante años construyeron una estructura sin cargos públicos, enfrenta ahora el desafío de administrar el crecimiento de su propia clase política.
Morena dejó de ser un movimiento pequeño.
Se convirtió en una fuerza gobernante.
Y cuando un movimiento llega al poder, aparece una pregunta inevitable:
¿Cómo se evita que la estructura institucional termine sustituyendo a la estructura social que originalmente le dio origen?
El problema no es solamente Karina: es el modelo de selección
Sería demasiado sencillo reducir la discusión a una confrontación entre Karina Pérez Popoca y Alejandro Armenta.
El problema es mucho más amplio.
El gobernador Alejandro Armenta tiene una responsabilidad política evidente sobre la conducción del gobierno estatal y sobre el funcionamiento de su administración, pero afirmar que personalmente está “preocupadísimo por ganar posiciones” sería una interpretación y no un hecho comprobado.
Lo que sí puede documentarse es que su gobierno ha planteado como prioridad la consolidación de la llamada Cuarta Transformación y ha realizado ajustes en su gabinete bajo argumentos de estrategia administrativa y desempeño.
En enero de 2026, Armenta llamó a sus funcionarios a conducirse bajo los principios de “no robar, no mentir y no traicionar”.
Y en mayo de 2025, al anunciar cambios en su gabinete, explicó que se trataba de “ajustes estratégicos” y de modificaciones relacionadas con la estructura gubernamental.
Esto permite abrir una discusión distinta.
No se trata de acusar sin pruebas al gobierno estatal de colocar personas sin preparación.
Se trata de preguntar si los partidos políticos están utilizando criterios suficientemente rigurosos para seleccionar a quienes aspiran a gobernar.
Porque una cosa es tener presencia territorial.
Otra, muy distinta, es saber gobernar.
Una persona puede tener una estructura política importante y carecer de experiencia administrativa.
Puede tener popularidad y no contar con preparación para manejar un presupuesto.
Puede tener seguidores y desconocer las complejidades jurídicas de un Ayuntamiento.
Puede ser un extraordinario operador electoral y resultar un administrador deficiente.
La democracia necesita votos, pero el gobierno necesita capacidades.
Y esa diferencia debe empezar a discutirse antes de que comiencen las campañas.
La paradoja de Morena: crecer y, al mismo tiempo, profesionalizarse
Morena enfrenta en Puebla una paradoja.
Mientras más espacios obtiene, más difícil resulta seleccionar candidatos que representen simultáneamente al movimiento, a la sociedad y a las exigencias técnicas de la administración pública.
La selección de candidaturas para 2027 ya comenzó a generar debates internos en diferentes entidades. A nivel nacional, Morena ha recurrido nuevamente a encuestas y procesos internos para definir perfiles rumbo a las elecciones de 2027.
El problema de las encuestas no es necesariamente la encuesta.
El problema aparece cuando una medición de conocimiento sustituye una evaluación de capacidades.
¿Qué debería medirse?
¿Conocimiento?
CONTINUARA…