sábado, 3 de octubre de 2026 Noticias al momento
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En la ciencia la Fotografía 51 del ADN fue hecha por Rosalind Franklin y el crédito se lo llevarón James Watson y Francis Crick quienes recibieron el Nobel en 1962, la primera señal de estrellas de neutrones que rotan rápidamente conocidas como pulsares la hizó Jocelyn Bell pero como era supervisada por el astrofísico Hewish él decidió quedarse con el crédito y ganar el Nobel de Física, en el arte se equivocaron de Keane ya que Walter Keane se robaba las pinturas de su esposa Margaret Keane y la obligaba a pintar para poder llevarse el crédito.

Hablemos entonces del efecto Matilda, este tipo de discriminación la sufren las mujeres  cuyo trabajo es ignorao o minimizado o directamente atribuido a sus colegas masculinos, este efecto se da por un conjunto de sesgos psicológicos, estructuras sociales e inercias históricas; dentro de los psicológicos que pudiera tener la persona que efectua el robo es la necesidad de reconocimiento y lo más curioso es que la persona que realiza este robo siempre se justificará creando un recuerdo en donde colaboro o se merece el reconocimiento; dentro de las estructuras sociales que valoran el aplauso y los grados puede ser muy común este tipo de plagio y como se vio en los ejemplos las inercias históricas impiden reconocer a una persona que tiene socialmente un grado menor.

Como sociedad siempre queremos dar crédito o aplauso, sin saber que detrás de cada logro hay una serie de factores para que una persona concrete un descubrimiento, idea, invensión o trabajo; y socialmente castigamos con la perdida de la reputación al ladrón, y tal vez no es por el robo en sí, sino porque nos sentimos ofendidos al ser timados.

Si bien es todo un tema para analizar, el plagio a mí gusto se da por falta de talento de la persona que roba o que no reconoce el trabajo de quien realmente lo realizó, mientras que la persona afectada aunque sufra el robo siempre se quedará con su talento.

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