
TERCERAPARTE
Porque recordar a alguien únicamente por las circunstancias de su muerte puede hacer que la violencia termine ocupando todo el espacio de su identidad.
La memoria puede hacer algo diferente:
devolverle a la persona su historia.
La justicia y el duelo no son lo mismo
En los últimos días, la investigación avanzó con la detención de un hombre señalado como probable responsable del feminicidio. Las autoridades informaron que la investigación había utilizado, entre otros elementos, imágenes de cámaras y testimonios.
Para una familia, la detención de un sospechoso puede representar un paso importante dentro del proceso de justicia.
Pero desde una perspectiva tanatológica es necesario recordar algo:
la justicia no devuelve a la persona fallecida.
Puede contribuir a establecer responsabilidades y a responder preguntas fundamentales sobre lo ocurrido, pero no elimina la ausencia.
Por eso justicia y duelo deben entenderse como procesos distintos.
La justicia busca esclarecer y determinar responsabilidades.
El duelo busca, poco a poco, aprender a vivir con una ausencia que no puede revertirse.
La familia tendrá que reconstruir su vida
Una de las frases más difíciles para una familia en duelo es:
«Hay que seguir adelante.»
Quizá sea más humano decir:
«Habrá que aprender a seguir viviendo de otra manera.»
Porque después de una pérdida así nadie regresa exactamente al punto donde estaba antes.
La familia de Claudia tendrá que aprender nuevos rituales, nuevas fechas, nuevas conversaciones y nuevas maneras de recordarla.
Habrá momentos especialmente difíciles: cumpleaños, reuniones familiares, celebraciones, Navidad, graduaciones y fechas que antes tenían un significado distinto.
El duelo no desaparece necesariamente porque pase el tiempo.
Con el tiempo puede transformarse.
Al principio, recordar puede producir principalmente dolor.
Más adelante, recordar también puede permitir sonreír.
Y quizá llegue un momento en que hablar de Claudia no signifique únicamente hablar de cómo murió, sino de cómo vivió.
Una universidad también debe aprender a acompañar
Este caso deja además una reflexión para las instituciones educativas.
Un programa de intercambio no solamente consiste en enviar a un estudiante a otro país. Existe una responsabilidad de acompañamiento, información y atención ante situaciones de riesgo.
La Universidad de Granada anunció la suspensión de los intercambios con Morelos después del asesinato de Claudia y puso apoyo psicológico a disposición de estudiantes afectados.
Desde la tanatología, acompañar no significa decirle a una persona cómo debe sentirse.
Significa permitirle sentir.
Significa escuchar sin apresurar.
Significa reconocer que cada compañero de Claudia tendrá una relación diferente con su muerte.
Y significa también enseñar que pedir ayuda psicológica después de una pérdida traumática no representa debilidad.
La muerte de Claudia obliga a detenernos.
No para convertir su historia en morbo.
No para alimentar el miedo.
Tampoco para reducirla a una estadística.
Sino para recordar que detrás de cada muerte existe una historia humana y, detrás de ella, otras muchas vidas que tendrán que continuar.
Una joven viajó a otro país para estudiar.
Tenía planes.
Tenía personas que la esperaban.
Tenía un futuro que todavía no había terminado de escribir.
Su muerte dejó páginas en blanco.
La tanatología no puede llenar esas páginas.
Pero sí puede ayudar a quienes la amaron a comprender que el duelo no consiste en olvidar ni en dejar de amar.
Consiste en encontrar una nueva manera de amar a alguien que ya no puede estar físicamente presente.
Quizá el mayor homenaje a Claudia no sea recordar solamente la violencia que terminó con su vida.
Quizá sea recordar también aquello que la muerte no pudo borrar:
que Claudia existió, que fue querida, que dejó huellas y que su historia continuará viviendo en la memoria de quienes la conocieron.
Para reflexionar
¿Estamos enseñando a nuestros jóvenes que pedir ayuda después de una muerte violenta es una forma de fortaleza?
¿Sabemos acompañar a una familia sin presionarla para que «supere» rápidamente su dolor?
¿Recordamos a las personas por quienes fueron o únicamente por la manera en que murieron?
Y, finalmente:
¿Qué podemos hacer como sociedad para que una vida joven no termine convirtiéndose únicamente en una noticia, sino en una razón para mirar de frente aquello que todavía debemos cambiar?
Memento Mori