sábado, 26 de septiembre de 2026 Noticias al momento
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PRIMERA PARTE

Hay cifras que deberían ser suficientes para paralizar a un gobierno.

Nueve jóvenes desaparecidos cada día.

No en todo México.

En Puebla.

De acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), entre el 1 de enero y el 18 de septiembre de 2026 fueron registrados 2 mil 619 casos de personas desaparecidas de entre 15 y 30 años en Puebla.

El equivalente aproximado a nueve jóvenes cada día.

De ellos, mil 284 corresponden solamente al municipio de Puebla.

Detrás de cada número hay una fotografía.

Una ficha.

Un nombre.

Una madre esperando una llamada.

Un padre recorriendo hospitales.

Hermanos compartiendo publicaciones.

Amigos pegando carteles.

Y una pregunta que se repite hasta convertirse en pesadilla:

¿Dónde está?

Esta semana esa realidad dejó dos historias particularmente dolorosas.

Una se llama Hugo Alejandro Hernández Tello.

La otra, Mateo Hernández.

Hugo salió a jugar futbol y nunca regresó

Hugo Alejandro tenía 25 años.

Estudiaba Administración de Empresas en la BUAP.

El 5 de septiembre salió de su casa para jugar futbol con sus amigos.

No volvió.

Durante 17 días, familiares, amigos, estudiantes, autoridades y ciudadanos participaron en su búsqueda.

Su fotografía inundó las redes sociales.

La esperanza permaneció hasta el último momento.

El 22 de septiembre terminó.

Su cuerpo fue localizado en el río Alseseca, a la altura de Lomas de San Miguel. La Fiscalía informó posteriormente que el dictamen médico forense determinó como causa de muerte un traumatismo craneofacial y que las lesiones eran compatibles con una caída; la investigación continúa para esclarecer completamente las circunstancias.

Hay que respetar los resultados de la investigación.

No inventar culpables.

No construir teorías sin pruebas.

Pero también tenemos derecho a formular una pregunta:

¿Cómo puede desaparecer durante 17 días un joven dentro de una ciudad llena de cámaras, teléfonos, antenas, negocios, patrullas y tecnología?

No es solamente una pregunta sobre Hugo.

Es una pregunta sobre nuestra capacidad institucional para encontrar personas.

Mateo tenía 16 años

Mientras Puebla todavía esperaba noticias de Hugo, otra familia comenzó exactamente la misma pesadilla.

Mateo Hernández, hijo del presidente municipal de Tecamachalco, Mateo Hernández López, tenía 16 años y estudiaba preparatoria.

Fue reportado como desaparecido el sábado 19 de septiembre.

La información inicial señalaba que había salido para realizar actividades escolares.

Cuatro días después también fue localizado sin vida.

Su cuerpo fue encontrado en Nicolás Bravo, en la zona de Azumbilla.

La Fiscalía informó este 24 de septiembre que investiga el caso como secuestro: según las diligencias difundidas, después de que Mateo salió de su domicilio, sus familiares recibieron una comunicación en la que se informó que estaba privado de la libertad y se exigió dinero a cambio de liberarlo.

Aquí tampoco debemos especular.

Corresponde a la Fiscalía determinar responsables, móvil y circunstancias.

Pero existe algo imposible de ignorar:

Si el hijo de un presidente municipal puede ser privado de la libertad y posteriormente aparecer muerto, ¿qué puede esperar cualquier familia que no dispone de relaciones políticas, recursos o atención mediática?

No lo pregunto para minimizar el dolor de esa familia.

Todo lo contrario.

Un padre que ocupa un cargo público sigue siendo padre.

Una madre sigue siendo madre.

Y la muerte de un hijo no distingue partido político, condición económica ni cargo.

Lo que este caso demuestra brutalmente es que la inseguridad termina alcanzando a todos.

México convirtió las fichas de búsqueda en parte del paisaje

Quizá ése sea uno de nuestros mayores fracasos colectivos.

Nos acostumbramos.

Abrimos Facebook y aparece una ficha.

Deslizamos.

Aparece otra.

Una adolescente de 16 años.

Un joven de 22.

Una estudiante de 24.

Otro de 29.

Compartimos.

Seguimos navegando.

Y mañana aparece alguien más.

El propio Registro Nacional reconoce que los rangos de 15 a 19 y de 20 a 29 años presentan concentraciones particularmente importantes de reportes de desaparición. El RNPDNO es una base dinámica que se actualiza continuamente, por lo que sus cifras pueden modificarse conforme las personas son localizadas o los registros son actualizados.

Ese matiz estadístico es importante.

Porque no toda persona reportada como desaparecida permanece desaparecida.

Y tampoco toda desaparición constituye necesariamente un delito.

Pero eso no vuelve pequeño el problema.

Puebla localiza a muchos. Pero no es suficiente

También debemos reconocer los datos positivos.

El Gobierno de Puebla informó que entre el 1 de enero y el 25 de julio de 2026 recibió 998 reportes de personas desaparecidas y localizó a 839, equivalente al 84%.

De las personas localizadas, 743 manifestaron que se trató de una ausencia voluntaria.

Eso debe decirse.

Pero también debe decirse lo demás.

Porque localizar al 84% significa que existen casos que permanecen abiertos.

Y porque detrás de ese porcentaje hay historias completamente diferentes.

Algunas personas regresan voluntariamente.

Otras son víctimas de violencia familiar.

Otras pueden ser víctimas de delitos.

Y algunas son encontradas muertas.

Hugo y Mateo nos recuerdan precisamente esa diferencia.

CONTINUARA…

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