viernes, 25 de septiembre de 2026 Noticias al momento
Comparte esta noticia

* Una mirada tanatológica al caso de Claudia Tacoronte

SEGUNDA PARTE

Su familia se encontraba en España mientras ella estaba en México.

En una muerte ocurrida lejos de casa, la distancia geográfica puede convertirse en una dimensión adicional del dolor. El último lugar donde estuvo la persona, el lugar donde ocurrió su muerte y el lugar donde sus familiares la recuerdan pueden ser países diferentes.

La familia no solamente tiene que enfrentar emocionalmente la pérdida. También puede encontrarse con procedimientos administrativos, consulares, judiciales y de repatriación.

Todo ello puede hacer que el duelo se sienta fragmentado.

La Universidad de Granada informó que mantenía acompañamiento a compañeros y personas cercanas a Claudia, mientras que el caso también generó reacciones en España y México.

Una muerte no afecta únicamente a la familia.

Claudia era estudiante. Tenía profesores, compañeros, amistades y personas que habían compartido con ella su llegada a México.

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos expresó su solidaridad con la familia, sus compañeros y la Universidad de Granada. Posteriormente se realizaron actos de homenaje y expresiones de duelo dentro de las comunidades universitarias.

Desde la tanatología hablamos entonces de un duelo colectivo.

No significa que todos sufran de la misma manera.

Para una persona puede significar llorar todos los días. Para otra, guardar silencio. Para alguien más puede manifestarse como enojo, necesidad de protestar o deseo de acompañar a la familia.

Incluso puede aparecer culpa.

«Yo también estaba aquí.»

«Yo pude haber sido ella.»

«¿Por qué ella y no yo?»

Esta última reacción puede aparecer particularmente entre jóvenes que comparten espacios, actividades o condiciones semejantes.

El enojo también es parte del duelo

A veces existe una expectativa equivocada de que el duelo debe expresarse únicamente mediante tristeza.

No necesariamente.

El duelo también puede contener enojo.

En una muerte violenta pueden aparecer sentimientos de rabia hacia quien cometió el acto, hacia quienes pudieron haber intervenido, hacia las instituciones o incluso hacia la propia vida.

La familia puede preguntarse si existieron fallas que pudieron evitar la tragedia.

Estas preguntas no deben ser interpretadas automáticamente como incapacidad para aceptar la muerte.

En ocasiones, el enojo es una manera de intentar recuperar algo de control frente a una realidad que resulta insoportable.

La persona piensa:

«Esto no debería haber sucedido.»

Y esa frase puede ser, al mismo tiempo, una expresión de amor.

No debemos convertir a Claudia solamente en una víctima

Existe un riesgo cuando los medios y las redes sociales hablan de una muerte violenta: que la persona termine siendo recordada únicamente por la forma en que murió.

Claudia fue asesinada.

Pero Claudia no fue solamente un asesinato.

Fue una joven estudiante, hija, hermana, amiga y compañera. Había elegido estudiar, viajar y vivir una experiencia académica en otro país. Participaba además en actividades de carácter social y comunitario, según los testimonios difundidos después de su muerte.

Desde la tanatología, recuperar esa dimensión humana es fundamental.

CONTINUARA…

Comparte esta noticia