¿Cuándo matamos el futuro?

¿Qué tanto nos preocupa el futuro en una sociedad que premia la satisfacción inmediata? Podemos comenzar con este cuestionamiento interno para abrirlo a lo social con todas las redes y la evolución tecnológica que llegó como un tsunami que arrastra y cambia todo, ahora el reto no solo esta en la comida, sino en todo lo que consumimos, en las veces que tomamos el móvil, en las redes que seguimos y en donde estamos invirtiendo el tiempo, si es que aun sabemos invertir.

Estamos en lucha interna constante contra distractores que premian el ahora, lo que vuelve retador el manejo del tiempo y el manejo de dinero; pocas personas invierten y menos aprenden de inversiones; vamos por la vida seguros de que hacemos lo mejor con nuestro tiempo y nuestro dinero sin conocer toda la gama de posibilidades, ¿o será que esa búsqueda de conocimiento es la que nos arrastra a querer vivirlo todo ya, aquí y ahora sin pensar en el futuro?

Estamos matando al futuro cuando nos concentramos solo en el presente, y no me refiero a las consecuencias que tenemos que asumir porque sin duda esas llegaran siempre y en su tiempo a cada persona, me refiero a que en una sociedad consumista la sustentabilidad queda de lado, la fauna y la flora son las más afectadas en esto que llamamos progreso y que solo es tomar y tomar de la naturaleza, sin observar que todo en esta vida tiene un límite.

Y mientras tanto las generaciones deben hacer conciencia, luchando cada día con lo que se les establece y equiparando lo que le conviene no al individuo y tal vez ni a la especie, ahora está decreciendo la población; ¿es un modo de disminuir el consumismo? o solo como algunos piensan de hacerse conscientes de la responsabilidad que implica la vida de otro ser humano, aunque este decrecimiento en el futuro conlleve a cambios sociales y económicos es la estrategia de algunos y si tenemos suerte podremos encontrar otras.