
POR LAURA ZEPEDA
Durante años, caminar ha sido considerado uno de los ejercicios más completos y recomendables para cualquier edad. Sin embargo, cuando se realiza sobre la playa, los beneficios se multiplican gracias a las características particulares del entorno, ya que al final constituye una superficie diferente a las aceras o caminos habituales.
Como cualquier caminata, ayuda a fortalecer el corazón y el sistema respiratorio, así como el circulatorio.
Además, caminar en la playa es mucho más saludable porque la inestabilidad de la arena obliga a tus músculos (especialmente las piernas) para hacer un mayor esfuerzo.
Esto quema más calorías, y mejora la circulación y reduce el impacto en las articulaciones
Los principales beneficios son:
Quema de calorías y mayor resistencia, la resistencia natural de la arena requiere un 20% a 50% más de energía que caminar sobre pavimento, lo que te ayuda a mantener un peso saludable.
Tonificación muscular profunda:
Al hundirse los pies, se activan músculos estabilizadores pequeños en pies, tobillos pantorrillas y piernas que suelen quedar inactivos en superficies planas.
Excelente para la circulación:
El contacto directo con el agua fría y la arena favore el retorno venoso, aliviando la pesadez y reduciendo la hinchazón, caminar descalzo estimulando el retorno linfático, esto resulta ideal para combatir la hinchazón, la pesadez y las varices.
Beneficios para la salud mental
El sonido de las olas, la brisa marina y la luz solar ayuda a sintetizar la vitamina D, disminuye rápidamente los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y favorece la producción.
“RECUERDA INVERTIR EN UN VIAJE ES INVERTIR EN UNO MISMO”