EL T-MEC: UNA OPORTUNIDAD QUE MÉXICO DEBE FORTALECER CON CERTEZA JURÍDICA Y VISIÓN DE ESTADO.

Por: Jorge Gómez Carranco

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa uno de los instrumentos más importantes para el desarrollo económico de nuestro país. Gracias a este acuerdo comercial, México se ha consolidado como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y Canadá, generando millones de empleos, atrayendo inversión extranjera y fortaleciendo sectores estratégicos como la industria automotriz, manufacturera y agroalimentaria. Desde la perspectiva del Partido Acción Nacional (PAN), el tratado debe entenderse como una política de Estado y no como un logro exclusivo de un gobierno o de un partido político, ya que sus beneficios impactan directamente en la estabilidad económica de millones de familias mexicanas.

Actualmente, el T-MEC enfrenta un momento importante debido a la revisión programada para 2026 y a las declaraciones realizadas por diversos funcionarios y actores políticos de Estados Unidos, quienes han manifestado que el tratado debe revisarse con mayor profundidad e incluso han señalado que, si México incumple algunos de sus compromisos, podrían impulsarse modificaciones importantes. Estas preocupaciones se centran principalmente en la política energética mexicana, el respeto a las inversiones privadas, la aplicación de las reglas laborales y la necesidad de garantizar condiciones equitativas para las empresas de los tres países.

Ante este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado que el T-MEC es una prioridad para su administración y que su gobierno trabajará para mantener una relación de cooperación con Estados Unidos y Canadá. Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sostenido reuniones con autoridades estadounidenses, representantes empresariales y funcionarios canadienses con el propósito de fortalecer la cooperación económica. Pero desde la perspectiva del Partido Acción Nacional, considera que algunas decisiones adoptadas en los últimos años generaron incertidumbre entre inversionistas nacionales y extranjeros, especialmente en temas relacionados con la política energética y el respeto a las reglas del mercado establecidas en el propio acuerdo. Aunque estas decisiones responden a la visión del gobierno actual, también provocaron consultas y diferencias comerciales que pudieron evitarse mediante un mayor consenso y una planeación más cuidadosa.

No basta con mantener un discurso de cooperación internacional; es indispensable que las leyes se apliquen de manera clara y uniforme, que los contratos sean respetados y que las instituciones encargadas de impartir justicia y regular la economía actúen con independencia. La confianza de los inversionistas depende en gran medida de la certeza jurídica que ofrece un país, y esa confianza es un elemento fundamental para que continúen llegando empresas que generen empleo y desarrollo.

El PAN considera que México debe prepararse mejor para aprovechar las oportunidades que ofrece el T-MEC. La llegada de nuevas inversiones requiere infraestructura moderna, carreteras, puertos, energía suficiente, seguridad pública y trabajadores altamente capacitados. Si estos factores no se fortalecen, el país podría perder competitividad frente a otras naciones que también buscan atraer empresas interesadas en instalarse cerca del mercado estadounidense. Por ello, la revisión del tratado debe verse como una oportunidad para impulsar reformas que aumenten la productividad y mejoren las condiciones para hacer negocios en México.

Los panistas no buscan minimizar el trabajo realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum ni por el secretario Marcelo Ebrard. Por el contrario, reconoce que el diálogo permanente con Estados Unidos y Canadá es indispensable para preservar el tratado y mantener la estabilidad económica del país. Sin embargo, también sostiene que las negociaciones internacionales deben ir acompañadas de políticas internas que fortalezcan la confianza, la transparencia y la competitividad. Defender el T-MEC implica no solo negociar con otros gobiernos, sino también garantizar que México cumpla plenamente los compromisos asumidos y ofrezca un entorno favorable para la inversión.

Podemos decir que el futuro del T-MEC dependerá tanto de la capacidad diplomática del gobierno mexicano como de las decisiones que se adopten dentro del país. No obstante, desde la visión del Partido Acción Nacional, aún existen áreas de oportunidad que deben atenderse para fortalecer la posición de México durante la revisión del tratado. Una política económica basada en el respeto al Estado de derecho, la certeza jurídica, la confianza para los inversionistas y el cumplimiento de los compromisos internacionales permitirá que el T-MEC continúe siendo un motor de crecimiento, empleo y bienestar para las futuras generaciones de mexicanos.