Zapotecas

Por: Angélica Carranco Tejeda

 

Este cerro fue declarado reserva ecológica en el año de mil novecientos noventa y cuatro, sin embargo, no fue sino hasta el veintiséis de noviembre de dos mil ocho que se publicó en el Periódico Oficial del Estado de Puebla que se declaró área natural protegida poniéndole como nombre “Parque Estatal Cerro Zapotecas”.

Posteriormente, el nueve de mayo de dos mil catorce se reafirmó este carácter al publicar el Acuerdo de Área Natural Protegida reiterando que se encuentra prohibida la construcción de cualquier tipo de habitación, pues el uso de suelo no lo permite por la protección de que goza este lugar.

A pesar de todo lo anterior, este lugar sigue siendo propiedad particular, es decir, tiene dueños mismos que tienen que sujetarse a los lineamientos que ya hemos citados y por virtud de los cuales saben perfectamente que sus predios sólo pueden ser empleados para uso de cultivo, en algunos casos existe un área destinada a los pobladores que se dedican a la pirotecnia, pues al no haber casas cercanas estos lugares pueden perfectamente funcionar y, en caso de que ocurra un accidente (como ha sucedido en diversas ocasiones), de ninguna forma se afectaría a la población.

Pero son los únicos que tienen permitido construcciones de un solo nivel y solamente para estos efectos, pese a ello, en tiempos recientes hemos visto como del lado que colinda con el pueblo de Tepontla, algunas personas han tratado de ganarle a este decreto de reserva ecológica y “pretenden” hacerse pasar por habitaciones destinadas a la pirotecnia, pero ya están realizando construcciones de más de dos pisos y que, por mucho, exceden lo permitido.

Es cierto que es cuestión del gobierno del estado el no haber realizado un esfuerzo mayor por realizar la expropiación correspondiente y así evitar este tipo de situaciones, pues no sólo estaríamos en un área protegida, además, la misma ya no tendría dueños particulares y pasaría a ser propiedad del gobierno.

La reserva natural está declarada sobre una superficie de quinientas treinta y seis hectáreas, mismas que, tal y como se señaló en el acuerdo de dos mil catorce, sirven para realizar actividades como senderismo, ciclismo, entre otros, pues la mayoría de las personas que acuden a este lugar lo hacer para practicar algún deporte, incluso el beisbol y otros, como es el caso de los pequeños propietarios, acuden a cuidar sus cosechas.

Esta área abarca también las poblaciones de San Agustín Calvario, San Francisco Coapan, San Gregorio Zacapechan y San Cristóbal Tepontla, cada una de estas cuentan con una “cruz” en alguna de las partes del cerro, aunque existe una principal que corona la punta más alta, pero en relieves más pequeños se pueden apreciar las demás cruces a las cuales acuden cada cierto tiempo los pobladores de cada uno de estos lugares.

Además de la parte ecológica, pues existe un ecosistema único en este cerro. Por lo tanto, es un lugar no solamente de recreación, también para practicar deportes, como lugar de esparcimiento, de culto religioso e inclusive, cuenta con la leyenda de “la cueva del diablo” a la que se dice acuden a pedir favores desde tiempos remotos.

Por todo ello, estimado lector, si te consideras cholulteca cuídalo, pues es de los pocos pulmones naturales que nos quedan, además, es un lugar que se ha convertido en un parque natural al que acuden familias y visitantes con el fin de olvidarse, un poco, de la ajetreada vida de la ciudad.