Aguas turbias, el nego

Hace unos meses caminábamos por el Centro Histórico de Puebla cuando vimos una pipa descargando agua en un inmueble.

Al acercamos al joven pipero, con la naturalidad de quien hace todos los días el mismo recorrido, nos contó el negocio.

—¿De dónde traes el agua? —le preguntamos.

Del sur de la ciudad, respondió.

Nos explicó que llegaba de madrugada a un predio donde cargaban las pipas.

Tenía que hacerlo muy temprano porque, si se retrasaba, la fila era larga.

Decenas de unidades esperaban su turno para llenar sus tanques de 10 mil litros.

Y eso era todos los días, sobre todo en época de estiaje y calor.

La siguiente pregunta era obligada.

—¿Cuánto cuesta cargarla (su pipa de 10 mil litros)?

Entre 300 y 450 pesos, nos dijo.

Esa misma carga podía venderse en dos mil pesos o más, dependiendo de la zona, de la demanda y, sobre todo, de la desesperación de las familias que no tenían otra opción.

La conversación terminó ahí, pero dejó muchas dudas flotando.

¿Cómo era posible que diariamente llegaran tantas pipas a un mismo punto?

El decomiso

Apenas la semana pasada, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reveló el hallazgo de un pozo clandestino y una conexión ilegal a la infraestructura hidráulica en la colonia Santa María de San Pablo Xochimehuacan.

El operativo, realizado con apoyo de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, la Policía Estatal y agentes ministeriales, dejó como saldo 10 pipas aseguradas, una bomba sumergible, cuatro andenes de carga y cuatro personas puestas a disposición de las autoridades.

La extracción ilegal permitía recuperar alrededor de 40 litros por segundo, casi 3 millones 500 mil litros diarios, suficiente para abastecer a 35 mil personas todos los días.

Y entonces aquella plática con el joven pipero tomó otro sentido.

En todo el estado de Puebla hay más de 200 denuncias presentadas ante la Conagua por posibles irregularidades relacionadas con la extracción del recurso.

El huachicol del agua no se construye en la oscuridad.

Necesita perforaciones, instalaciones, bombas, energía eléctrica, patios de maniobra, largas filas de pipas, compradores y una estructura comercial que genera ganancias considerables.

Al menos ya se empezó.

Por eso, el operativo en Xochimehuacan debe ser solamente el inicio.

La danza de los millones

Cargar una pipa de 10 mil litros costaba entre 300 y 450 pesos, es decir, compraba el agua en apenas 3 a 4.5 centavos por litro.

Después, esa misma carga la vendía hasta en 2 mil pesos o más, lo que elevaba el precio a 20 centavos por litro.

Una ganancia bruta de entre mil 550 y mil 700 pesos, sin considerar gastos de operación.

Si se lleva esa cuenta al pozo clandestino descubierto por Conagua, cuya extracción alcanzaba alrededor de 3 millones 500 mil litros diarios.

A precio de venta en pipas, ese volumen de agua tendría un valor cercano a 700 mil pesos diarios, es decir, más de 21 millones de pesos al mes. Incluso descontando el costo de carga estimado por los propios operadores, el margen podría ubicarse entre 16 y 18 millones de pesos mensuales.

¿Quiénes están detrás en este negocio?

Las aguas están muy turbias.