
Comenzó uno de los eventos más esperados por aficionados al deporte del balón pie, y es que cada cuatro años aparece una fiebre repentina en el mundo donde la mayoría disfruta y se deja llevar por la pasión que despierta el fútbol, pero este año para muchos existe una inlusión, es decir una desesperanza al no poder tener acceso a uno de sus deportes favoritos y lo que muchos catalogan como el deporte nacional.
¿A qué se debe? puede ser por múltiples factores generalizados en: sociales, políticos y económicos; lo cierto es que mientras una parte se deja desbordar con la pasión futbolera la otra se queda al margen ya sea porque no son afines o porque, aunque sean afines no tienen el acceso al disfrute de esta distracción, y esto nos lleva a análisis más profundos de desigualdades sociales.
Y aunque la disminución de estas problemáticas es mi pan de cada día, lo que me apasiona y me compete; concluyó que al igual que estos problemas que son multifactoriales, las soluciones son igual de multifactoriales y antes de analizar lo que no esta en nuestras manos podríamos poner en la mesa lo que si podemos hacer con la oportunidad que se nos presenta; la sugerencia es que fieles a nuestro estilo mexa apoyemos a los nuestros a consumir lo local, tal vez la derrama económica no sea lo que esperamos pero en vez de comprar productos costosos y de marcas prestigiadas, podemos regresar a consumir lo nuestro, a comprarle al vecino, al conocido y al amigo.
Es cierto que nuestro esfuerzo puede tener un cambio mínimo, pero al fin es un cambio y podemos paso a pasito cambiar el entorno que nos rodea, no será fácil, no será rápido, pero es el camino que nos queda, la libertad y prosperidad no nos la puede dar nadie, es un trabajo constante pero no es individual, aunque si empieza en el quehacer de cada uno, es un despertar de conciencias mientras el balón rueda.