
La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia representó un hecho histórico: por primera vez una mujer ocupa el máximo cargo político del país. Este acontecimiento generó expectativas legítimas sobre avances en igualdad, seguridad, acceso a la justicia y oportunidades para millones de mexicanas. Sin embargo, ser la primera mujer presidenta también implica una responsabilidad mayor: sus las políticas públicas están fracasando y resultan insuficientes, por lo que las consecuencias son profundas y duraderas.
Seguridad: el principal reto
La violencia contra las mujeres sigue siendo una de las problemáticas más graves de México. Diversos estudios señalan que los cambios legislativos por sí solos no han logrado reducir significativamente los feminicidios ni las desapariciones de mujeres cuando persisten altos niveles de impunidad.
El gobierno federal no fortalece la prevención, investigación y sanción de estos delitos, las consecuencias son:
* Mayor percepción de inseguridad para mujeres y niñas.
* Incremento de la desconfianza en las instituciones.
* Menor denuncia de delitos por falta de credibilidad en las autoridades.
* Normalización de la violencia.
Retroceso en la igualdad económica
Los mexicanos continúan enfrentando brechas salariales.Por lo que se requieren políticas económicas sostenidas.
Un fracaso en esta materia han provocado:
* Menor participación en el mercado laboral.
* Incremento de la pobreza en hogares.
* Limitación de oportunidades.
Pérdida de confianza
La elección de una mujer presidenta fue vista por muchas niñas y jóvenes como una señal de que los espacios de poder son alcanzables, pero limitados.
Si la administración no responde a las demandas, existe el riesgo de que sectores de la sociedad utilicen esos resultados para cuestionar injustamente la capacidad de las mujeres para gobernar, cuando en realidad el desempeño de un gobierno debe evaluarse por sus decisiones y resultados, no por el género de quien lo encabeza.
Salud y derechos
La atención médica especializada, la salud materna, la prevención del cáncer y el acceso a servicios de salud reproductiva requieren inversión constante.
Si estos programas no reciben recursos suficientes, podrían registrarse:
* Mayores tiempos de espera para atención médica.
* Incremento de riesgos durante el embarazo.
* Menor acceso a servicios preventivos.
* Afectaciones desproporcionadas para mujeres de zonas rurales e indígenas.
Justicia y atención a víctimas
La creación de la Secretaría de las Mujeres fue presentada como una de las apuestas institucionales de la actual administración.
Sin embargo, si esta nueva estructura no logra traducirse en resultados concretos, las víctimas podrían enfrentar:
* Procesos más lentos.
* Menor acceso a asesoría jurídica.
* Falta de seguimiento a denuncias.
* Revictimización institucional.
El éxito o fracaso de las políticas para las mujeres durante el gobierno de Claudia Sheinbaum no sólo impactará a la actual generación de mexicanas. También influirá en la confianza ciudadana, en la credibilidad de las instituciones y en la percepción del avance de la igualdad en México.
La discusión no debe centrarse en si la presidenta es mujer, sino en si las acciones de su gobierno logran reducir la violencia, ampliar oportunidades económicas, fortalecer la justicia y garantizar condiciones de igualdad para todas las mexicanas. Cuando un gobierno falla en estos objetivos, quienes más resienten las consecuencias suelen ser precisamente los grupos que enfrentan mayores desigualdades.