
PRIMERA PARTE
* Infiltrados, filtraciones y la batalla silenciosa por San Andrés Cholula
* Hoy Pluma invitada Juan de los Toribios
En política, los adversarios más peligrosos no siempre se encuentran enfrente. Muchas veces ocupan una oficina contigua, participan en las mismas reuniones, comparten la mesa de decisiones y hasta presumen lealtad al proyecto que, en privado, buscan debilitar.
Eso parece estar ocurriendo en distintos espacios de la política poblana.
Desde hace meses circulan versiones sobre filtraciones de información provenientes de instituciones electorales, dependencias gubernamentales, oficinas municipales y estructuras partidistas. A ello se suman señalamientos sobre grupos sindicales, operadores de confianza y asociaciones que, lejos de fortalecer los proyectos políticos que los cobijan, estarían actuando bajo intereses particulares o construyendo alianzas paralelas con actores de otras fuerzas políticas.
La pregunta es inevitable: ¿quienes encabezan estos proyectos desconocen lo que sucede a su alrededor o simplemente han decidido tolerarlo?
Porque resulta difícil creer que no existan señales cuando las filtraciones son constantes, cuando la información estratégica aparece en manos equivocadas y cuando los movimientos políticos parecen anticiparse con demasiada precisión a decisiones que aún no son públicas.
La política poblana tiene una larga historia de estas prácticas. Son las viejas costumbres del poder local: personajes que cobran en un proyecto mientras trabajan para otro; operadores que juran lealtad mientras negocian en mesas alternas; grupos que aparentan unidad mientras preparan escenarios de ruptura.
Y mientras algunos continúan concentrados en la administración cotidiana, otros construyen silenciosamente rutas para la sucesión.
El PAN y la disputa interna por el futuro
Dentro del panismo poblano, las señales de reacomodo son cada vez más evidentes.
Fuentes cercanas a diversos grupos políticos sostienen que existe inconformidad respecto a las decisiones que podrían tomarse rumbo a los próximos procesos electorales. La percepción entre algunos liderazgos es que se estaría apostando nuevamente por perfiles que ya enfrentaron desgaste político o que representan proyectos con dificultades para conectar con nuevos sectores del electorado.
En distintos círculos partidistas incluso se comenta la posibilidad de que ciertas estrategias terminen beneficiando indirectamente a MORENA, situación que genera preocupación entre quienes consideran que el PAN necesita una profunda renovación de liderazgos y métodos de operación.
En este contexto aparecen nombres que durante años han sido referencia obligada dentro del panismo poblano. Entre ellos, el de Genoveva Huerta, cuya influencia dentro de determinados grupos parece haber disminuido frente a nuevas dinámicas impulsadas por otros actores políticos.
Las versiones son diversas, las interpretaciones múltiples y los intereses evidentes. Sin embargo, el denominador común es uno: el PAN continúa enfrentando una lucha interna que podría resultar más determinante que la competencia con sus adversarios externos.
Porque ningún partido pierde primero en las urnas; pierde primero cuando deja de construir acuerdos al interior.
San Andrés Cholula: el verdadero tablero
Mientras tanto, en San Andrés Cholula, la política comienza a moverse con mayor intensidad.
Aunque aún faltan definiciones formales, diversos actores empiezan a posicionarse y a medir fuerzas de cara al futuro.
Entre los nombres que generan conversación se encuentra Raymundo Cuautli. Su presencia en distintos espacios políticos y sociales ha provocado reacciones encontradas. Para algunos representa una alternativa con capacidad de articulación; para otros, un factor que altera los planes previamente establecidos.
La pregunta que empieza a escucharse en cafés, reuniones y mesas políticas es simple: ¿está Raymundo Cuautli incomodando a quienes daban por asegurado determinado escenario político?
¿Les duele y les pesa?
Cuando un perfil comienza a crecer, inevitablemente surgen resistencias. Así ha ocurrido siempre.
También aparece en la conversación pública «vox Populi» Omar Pérez, exsecretario de Protección Civil durante la administración encabezada por Karina Pérez Popoca. Su nombre es recordado por distintos sectores debido a la labor desempeñada durante su gestión y por su participación en iniciativas sociales y comunitarias.
Además, su vinculación con la organización Juntos por San Andrés Cholula y su colaboración en programas enfocados en la seguridad y atención de las mujeres lo mantienen dentro de un grupo de actores que conservan presencia en la vida pública municipal.
Más allá de simpatías o diferencias políticas, resulta evidente que varios de los personajes que participaron en administraciones anteriores continúan construyendo redes, fortaleciendo estructuras y manteniendo influencia territorial.
Y en política, quien conserva estructura nunca desaparece completamente del tablero.
El dilema de MORENA y la operación política
Del otro lado también existen desafíos.
En diversos espacios se comenta que algunos de los operadores encargados de construir acuerdos políticos en la región han generado más conflictos que soluciones.
Las críticas apuntan a la existencia de personajes que privilegian intereses personales por encima de los objetivos colectivos, situación que termina debilitando cualquier proyecto político, independientemente de las siglas que represente.
El problema no es menor.
Los gobiernos suelen enfrentar oposición externa. Eso es normal. Lo verdaderamente complejo ocurre cuando las resistencias provienen desde el interior de las propias estructuras.
Cuando la información se filtra antes de tiempo.
Cuando los acuerdos se rompen antes de concretarse.
Cuando los operadores trabajan para sí mismos antes que para el proyecto que representan.
Es ahí donde comienzan los verdaderos dolores de cabeza para cualquier administración.
CONTINURA…