5 de Mayo: entre el desfile del poder, la propaganda y la incómoda voz de la historia

SEGUNDA PARTE

¿Las grandes falacias del discurso populista en tiempos de una sociedad pensante?

¿Y qué hará el gobernador? ¿El fin Justificará los medios? basta gritan muchos.

El problema no es el desfile.

No es la historia.

Ni siquiera es el poder.

El problema es la distancia entre lo que se dice y lo que se hace.

Nuevamente, los asesores. ¿Suman o restan?

Lo que, si es que, hay esperanza y hay delegado que está trabajando por el bien de Puebla y es mujer.

Mientras en Puebla se habla de “fortaleza institucional” y “orgullo nacional”, en las mismas calles donde se honra la Batalla de Puebla circula propaganda política disfrazada de cercanía social. Y entonces la pregunta deja de ser incómoda para volverse inevitable:

¿Dónde termina la conmemoración y dónde empieza la promoción?

Peor, ¿los telegramas inciertos?

«transcripción de dos telegramas enviados por Ignacio Zaragoza a la Secretaria de Guerra en mayo de 1862, poco después de la victoria del 5 de mayo contra los franceses:

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Puebla, Mayo 7 de 1862.—Recibido en México a las 9 horas 35 minutos de la mañana.—E. S. Ministro de la Guerra.—El enemigo forma parapetos en el cerro de Amaluca y otro que a la misma altura forma puerto: tiene su trenes cubiertos con 1,500 hombres, y 300 que tendrá sobre los carros a nuestro frente. Él espera que lo ataquemos, pero esto lo pensaré bien. Fuerzas de los reaccionarios están en Cholula, pero es tal el orgullo de las nuestras que ni les llama la atención, desean que unidos nos ataquen. El General Antillón llegó a las 7 de la noche anterior. La persona que vd. me encarga que esté en la Oficina telegráfica no podrá decirle a vd. sino lo que yo le transmita, de modo que yo tendré cuidado de participar cuanto ocurra de interés para evitar noticias falsas y alarmas que en la traidora cuanto egoísta Puebla circulan. Esta Ciudad no tiene remedio. Hoy remitiré el parte circunstanciado de lo ocurrido el memorable día 5. —Zaragoza.”

Puebla Mayo 9 de 1862.—Recibido en México a las 11 horas 58 minutos de la mañana.—E. S., Ministro de Guerra.—El enemigo pernoctó en Amozoc y aun a las 7 de la mañana estaba allí.—Nuestra caballería lo hostiliza constantemente. En cuanto al dinero nada se puede hacer aquí porque esta gente es mala en lo general y sobre todo muy indolente y egoísta; sin embargo, acabo de mandar ver al Sr. Cabrera.—Hoy no he podido completar ni para un día de socorro económico, que importa $3,700 porque solo tiene la comisaría $3,300. La fuerza está sin socorro desde el día 5 y casi sin rancho.—¡Qué bueno sería quemar a Puebla! Está de luto por el acontecimiento del día 5. Esto es triste decirlo. Pero es una realidad lamentable.—Estoy preparando mi marcha sobre el enemigo; pero acaso no lo pueda verificar oportunamente por falta de recursos.—I. Zaragoza»

telegramas históricos del 7 y 9 de mayo de 1862

https://www.inehrm.gob.mx/es/inehrm/Los_telegramas_del_5_de_mayo

Finalmente, el gobierno que encabeza Alejandro Armenta Mier deberá tener una decisión que admita  matices: un verdadero discurso de legalidad con hechos y sumando.

Porque cuando la historia se usa como escenografía, pero la legalidad se vuelve opcional, lo que se celebra no es la victoria de 1862…

sino la normalización de la incongruencia y en esto quienes no dejan fluir la información están condenando el verdadero cambio.

Y entonces sí, la respuesta queda sola:

No es que el fin justifique los medios.

Es que cuando nadie pone límites, los medios terminan definiendo el fin.

Y eso lo tiene que saber y eso lo tiene que cambiar.

La historia se sigue escribiendo y el gobernador cambiará de rumbo en eso estamos seguros.