¿O son Gobierno o son Partido?

El Gobierno municipal se confunde a este fenómeno, conocido en la ciencia política como la fusión Estado-partido, representa uno de los desafíos más complejos para la democracia moderna. Cuando la línea entre la administración pública y la estructura de una organización política desaparece, el Estado deja de ser un ente neutral para convertirse en una herramienta de perpetuación del poder. La Fusión del Poder: Cuando el Estado se Vuelve Partido; En una democracia funcional, el gobierno es temporal y el Estado es permanente. Las instituciones (la policía, el ejército, los ministerios y el sistema judicial) deben servir a la ciudadanía independientemente de quién ocupe la silla presidencial. Sin embargo, en un modelo de hegemonía partidista, esta distinción se erosiona deliberadamente. El Control Institucional y el clientelismo cuando el partido y el gobierno son lo mismo, el acceso a los servicios públicos y al empleo estatal suele condicionarse a la lealtad política. Las instituciones no se rigen por la meritocracia, sino por el carné de afiliación. Las Consecuencia: El ciudadano deja de ver al Estado como un protector de derechos y comienza a verlo como un «patrón» al que debe complacer para sobrevivir.

La Erosión de los Pesos y Contrapesos la separación de poderes es el primer muro en caer. Si el partido controla el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, no existe un mecanismo de rendición de cuentas. Las leyes no se diseñan para el bien común, sino para blindar legalmente las acciones de la cúpula partidista. Y lamentablemente lo estamos viviendo en los tres ámbitos de gobierno. El Uso de Recursos Públicos con Fines Electorales uno de los síntomas más claros de esta simbiosis es la confusión de los presupuestos. El dinero de los contribuyentes se utiliza para financiar propaganda partidista, mítines y campañas. En este escenario, la competencia electoral deja de ser justa, pues el partido en el poder compite con los recursos de toda la nación contra una oposición asfixiada. En el caso local se obliga a los funcionarios públicos municipales con la amenaza de perder el empleo dentro de la estructura municipal a cambio de llenar o como dicen aforar los eventos políticos, donde hasta las bocinas y micrófonos junto con el personal de giras participan en un evento partidista local. El Impacto en la Sociedad: Del Ciudadano al Súbdito, Cuando el Estado se tiñe de un solo color, el pluralismo muere. Aquellos que no comulgan con la ideología del partido gobernante son etiquetados como «enemigos del Estado», no simplemente como adversarios políticos. «En un sistema donde el partido es el Estado, la disidencia no es una opinión diferente, sino un acto de traición.» Esto genera un clima de autocensura y apatía. La sociedad civil se debilita porque cualquier organización independiente es vista como una amenaza a la hegemonía totalitaria o autoritaria del grupo en el poder.

La distinción entre gobierno y partido es la frontera que separa a una democracia de una autocracia. Mantener las instituciones públicas como espacios neutrales, profesionales y ajenos a los vaivenes de las facciones políticas es la única garantía de que el Estado pertenezca a todos y no solo a unos cuantos. La historia nos ha enseñado que cuando el partido devora al Estado, la libertad es siempre la primera víctima. Porque se vuelven cómplices y cada uno de ellos se poya uno de otro, estas acciones cuando estaba el partido hegemónico no tenían tanta trascendencia, pero al día de hoy la información corre muy rápido y nada se puede hacer de manera aislada. Es el momento que los partidos de oposición se pongan las pilas para denunciar estas actividades desde el gobierno que se disfraza de parido, lo bueno que la reelección tiene muchas piedras en el camino y este camino ya esta cuesta arriba. ¡Al tiempo!

 

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